Pues eso.
A veces nos sobrecoge el vacío, un vacío sentido, palpable, espeso… muy espeso.
A veces sabemos la razón, a veces no la vemos.
A veces somos responsables de esa ausencia, de ese “laissez faire, laissez passer” en el que quedamos situados como espectadores “sin anima” en la propia administración de nuestros actos.
Algunos podrían sentirse más identificados, o comprender mejor esto tan abstracto que os comento, si hablase de una sensación, de un estado antagonista a esos maravillosos momentos -enteógenos mediante o no- en que todo cobra sentido, un ritmo conjunto, un sentido vital en el que el lugar que ocupamos, sea el que sea, es presentado a nuestro entendimiento y percepción con toda la grandeza y felicidad que brinda el sentirse conectado con un universo vital y maravilloso.
Igual que en esos momentos, la persona que sufre la gracia de tener semejante vivencia, recupera de golpe la mirada de un niño… en sus opuestos se borra el brillo.
No hay día sin noche, calor sin frío, felicidad ni sufrimiento eterno.
¿A qué viene todo esto en un blog sobre drogas y otras delicadezas?
Cuando comencé a escribir aquí no esperaba tanta atención.
Ni muchísimo menos el superlativo comentario que desde la revista “Cañamo” me dedicaron.
Pensaba que lo más probable es que quedase como un blog donde ocasionalmente alguien llegase buscando alguna información o a través de algún nombre propio que hubiera citado.
Con suerte pensaba que podría convertirse en un lugar donde unos pocos discutieran de los temas que fueran saliendo.
Y no es que se haya convertido en un fenómeno en la red, pero no esperaba recibir mails, comentarios y “empujones” pidiéndome que lo actualizase más a menudo.
Es decir: hay personas que están pendientes de que escriba algo, y me siento halagado por ello.
Y también obligado, aunque sea con un impersonal cariño, a contestar.
Esta entrada es para esas personas.
Las que me han sorprendido, las que me han animado, las que quieren leer algo que escriba sobre cualquiera de los temas que conforman este “mundillo”.
Aunque mi deseo sería tener ganas y buen material, impulso y necesidad de escribir, y hacerlo al menos 3 ó 4 veces al mes, pues no ha sido así.
Espero ir reencontrando el espíritu que me empujo a arrancar con esta página, y hacerlo pronto.
De momento me ha apetecido contar, a quien lo quiera leer, las razones o el estado anímico que no me ha ayudado a que cumpliera con esos deseos de constancia a la hora de escribir.
Os puedo adelantar que tengo 3 ideas rondándome la cabeza para las próximas entradas. Podéis, como siempre, opinar o expresar preferencias.
Una de ellas versa sobre las farmacéuticas, el negocio legal más rentable y que más dinero mueve en el mundo. Partiendo de un estupendo trabajo (que pude leer hace no mucho) de una médico, monja y teóloga, hacer una entrada sobre eso: la perpetuación y creación de enfermedades por parte de las multinacionales de la “salud”.
Otra de las ideas trata sobre la familia de los entactógenos y/o empatógenos. Unas sustancias únicas de las que somos legalmente privados a pesar de las evidentes y múltiples aplicaciones que tienen.
Y la última y más genérica, era hacer semana a semana, una entrada dedicada a cada una de las drogas más conocidas. Algo similar a lo que hizo la revista dominical de un conocido periódico, pero con más datos y menos “mete miedos”, e incluyendo algún relato de la experiencia con la sustancia.
Dicho todo esto, pues ya sabéis que tengo la cabeza y los dedos vagos, pero no exenta del todo de ideas. Y aunque no quiero poner un fecha concreta para la próxima entrada, porque no quiero verme forzado a escribir algo con desgana o bajo presión.
Pero gracias a todos los que me habéis hecho saber de una u otra forma, que lo que hago os interesa y me animáis a seguir. Confío en que pronto ocurra.
Symposion.
P.S: Curiosamente (o no tanto), hoy en la serie CSI, en la reposición de un viejo capítulo, han hablado de una misteriosa y mágica sustancia -la tele es asín- llamada Ibogaína, que aquí se ha mencionado en ocasiones.
Supongo que por esa razón, ha habido una rápida elevación de las visitas que venían buscando información sobre ella o la forma de conseguirla.
Tal vez sea otro tema interesante para preparar en un futuro no lejano.
Y voy a aprovechar para recomendar, porque no sólo de pan vive el hombre, que leáis cualquiera de los blogs de Francisco M. Ortega Palomares, que escribe infinitamente mejor que un servidor, y además lo hace en varios blogs.
Mi favorito es “El día que estés muerto sabrás cuánto te quieren” en el que casi todos los días escribe algo, y estimula, hace pensar o sorprende con su mirada.
Su nombre no es muy conocido fuera de círculos especializados en poesía actual, a pesar de su calidad y creatividad, pero seguro que la mayoría habéis escuchado una de sus poesías (o algunos fragmentos), llamada “Ideario” que fue incluida en el vídeo de la canción “Standby” de Extremoduro.
Con mi gratitud y aprecio por sus palabras.