
Nos valdremos del tacto y la vista para evaluar la textura del cogollo. Ésto nos aportará información sobre fallos y aciertos en el cultivo, nivel de secado y en algunos casos hasta al tipo de hierba al que nos enfrentamos.
Al sujetarlo entre los dedos un buen cogollo se nota denso y relativamente pesado. Si el cogollo apenas pesa y se comprime mucho ante la presión, pueden pasar varias cosas: que estemos ante una marihuana deficientemente cultivada, ante un cogollo de una parte inferior o interior de una planta, o que sea de ciertas variedades sativas que tienen este tipo de inflorescencia. Los cogollos índicos tienden a ser más grandes, compactos y redondos, y la mayoría de los híbridos actuales han heredado esa característica de sus genes índicos.
La marihuana en el punto óptimo de secado se desmenuza fácilmente entre los dedos, sin reducirse a polvo como ocurre cuando está demasiado seca. Los pequeños tronquitos se quiebran y no se doblan como cuando está poco seco aún. La hierba húmeda, irrita la garganta, no ha desplegado aún todos sus aromas. Es un desperdicio económico, ya que…