Archive for febrero, 2008

Sanidad investiga a Dragó por promocionar fármacos.

24 febrero 2008 | Comments (0)

La melatonina “forma parte de mi elixir de la eterna juventud”, confesó Fernando Sánchez Dragó en el arranque del Diario de la noche que conduce en Telemadrid. El informativo de autor que emite la televisión autonómica madrileña dedicó sus primeros minutos a recomendar a todos los espectadores el consumo de este fármaco, un somnífero que sólo se puede dispensar con receta en farmacias. Pero el empeño del escritor y periodista en promocionar este tipo de productos puede costarle problemas.

Ayer, el Ministerio de Sanidad trasladó la cinta al abogado del Estado. Según un portavoz de la Dirección General de Farmacia, existe la sospecha de que Dragó haya cometido varias irregularidades. La primera, hacer publicidad de un medicamento que sólo se puede vender con receta, lo que es “ilegal”. Los únicos fármacos que pueden anunciarse al público general (en medios no especializados) son las denominadas especialidades publicitarias, unas pocas, llamadas EFP, que apenas representan el 5% del total.

“Yo no hice publicidad de la melatonina, porque nunca hago publicidad de nada”, replicó anoche Dragó. “Me limité a informar, por el bien de todos, acerca de algo que llevo tomando 13 años”. El escritor había dedicado el primer espacio del telediario de la noche del martes al miércoles -antes incluso de informar de la renuncia de Fidel Castro al liderazgo cubano- a aconsejar el uso indiscriminado de la hormona. La sustancia ayuda a conciliar el sueño, refuerza el sistema inmune y es “absolutamente inofensiva”, recalcó. Dragó, que considera a la melatonina “alimento y no medicamento”, criticó a la Administración española por impedir su venta libre y animó a su audiencia a adquirirla por Internet.

La comercialización de fármacos a través de la Red está expresamente prohibida en España por la Ley del Medicamento. Algo que Dragó ayer discutía: “No creo que sea ilegal comprar un producto legal por Internet. Pero, en todo caso, se hace”, dijo. “Si yo comento que en la plaza del Dos de Mayo se vende hachís, que sí es ilegal, ¿estoy informando o convirtiéndome en cómplice?”, se preguntó. Hoy Dragó espera en su programa al médico Luis Domínguez para “poner los puntos sobre las íes de la melatonina”.

La melatonina es una hormona producida por la glándula pineal que está relacionada con la serotonina. Conocida en círculos naturistas,en España fue aprobada en abril de 2007 para su venta sólo con receta. Puede producir reacciones alérgicas y no debe consumirse con alcohol ni con otros hipnóticos.

No es la primera vez que Dragó utiliza su informativo en Telemadrid para difundir la llamada medicina alternativa. El autor de Gárgoris y Habidis ha anunciado que abandonará este telediario de medianoche después de las elecciones del 9 de marzo.

Vía: El País.

A.V.E. María

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El ?super? de la droga del noroeste de España

24 febrero 2008 | Comments (0)

Vía La Huella Digital, me entero de otro desalojo chabolista, esta vez fuera de Madrid, en este caso en A Coruña, en concreto el poblado chabolista Penamoa, según indican, “el mayor supermercado de venta de droga en el noroeste de España“.

Esta noticia es de finales de enero, no he vuelto a escuchar nada de este asunto, pero me imagino que ha ocurrido lo mismo que en Madrid y otras ciudades, desalojo y realojo en otros lugares.

www.Tu.tv

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Friki dance.

23 febrero 2008 | Comments (0)

Que estábamos bien fumaos por la internet, después de cenar, y mira qué encontramos…

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El Khat: deliciosa tarde con “esa peligrosa droga africana”

23 febrero 2008 | Comments (0)

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Lo primero, tengo que dar las gracias a las personas que han hecho posible que ayer unos cuantos pudiéramos disfrutar de una “rareza” amigable.

23 febrero 2008 | Comments (0)

Lo primero, tengo que dar las gracias a las personas que han hecho posible que ayer unos cuantos pudiéramos disfrutar de una “rareza” amigable.

Gracias a Sergio M. que con su mente despierta y buen hacer, me había puesto sobre la pista de una fuente fiable de Catha Edulis o Khat, y el que finalmente hizo más veces de conejillo de indias, reportando información y experimentando de distintas formas… a pesar de ser el único “blanco” que anda por algunas zonas del multiétnico Londres.

Gracias a Yolanda, salmantina de pro que va y viene, y que además de hacer también de conejilla de indias, sin cortarse ni un pelo, se cargó en la maleta con varios “bunches” de Khat y llegó directamente como la Reina Maga “cargadita de regalos”.

Y aquí van la historia y las pruebas del delito…

Un manojo o bunch de Khat, envuelto en su hoja de banano, recién llegado.

Tras abrir la cuerda de material vegetal que sujeta el bunch, esto es lo que aparece.

Al quitar la servilleta, aparecen las ramas de khat, empaquetadas en 3 paquetitos más pequeños.

Y a su vez, cada uno, en 3 ó 4 de menor tamaño.

Las ramas sueltas, con las hojas algo mustias tras llevar 30 horas de viajes.

Preparando agua para lavarlas y facilitar su uso.

El recipiente final, de donde nos servíamos hojas y tallos, tras ser lavados en ese agua.

Y así comenzó todo.

Las fotos son bastante explicativas de como viene el khat en su presentación más habitual fuera de África.

A Londres y a otras partes occidentales, llega el khat menos cotizado, porque se paga mejor en otros países más cercanos y productores de petroleo y se llevan el de gran calidad.
Pero el que se puede degustar en algunos países africanos, es una delicada recolección de las mejores hojas frescas. De hecho, en el mercado mañanero de estos lugares, hay que “pegarse” para llevarse el mejor.

El Khat en los países de uso arraigado, es algo tan indispensable como sería el café en España. Todo un mecanismo de lubricación social y también de forma de distinguir la clase a la que se pertenece, por la calidad del Khat que se posee.

Pero esto era lo que había y con ello nos pusimos a las 19’30 de la tarde.

Sin ningún problema, la persona que lo trajo (y que llevaba mascando desde la noche anterior a ratos y sin dormir apenas) lo repartió y ahí empezamos.

A esa hora eramos los únicos en el bar, y Yoli, el camarero y yo, nos pusimos mano a mano con uno de los bunches de khat, dejando los otros sobre la barra.

Aunque la forma correcta de comerlo es al estilo de la hoja de coca, mascando y expulsando cuando ya no queda sabor ni alcaloide , las hojas de este khat, que habían salido hacías mas de 30 horas de Etiopía, para ir a Somalia, y de allí en avión a Londres y luego de nuevo en avión hasta aquí, no estaban de lo más vistoso.

Al principio, yo que no tengo actualmente ninguna tolerancia a los estimulantes, comencé con cuidado, cogiendo un par de hojas y brotes verdes del tallo. En cuanto lo metí en la boca, la sensación propia de los taninos me dejó la misma como si hubieran pasado un secante con algo de papel de lijar.
La idea era hacer una bola y mascar jugando con ella, pero con tan poca cantidad no era posible, y menos con las hojas así. De esa forma, acabábamos comiéndonos literalmente la planta. Poco a poco pero comiéndola.

En cuanto comenzó a venir gente, la reacción fue curiosa.
Todo el mundo parecía tener en la retina las imágenes de la escandalosa y estúpida noticia de que una peligrosa droga alucinógena, adictiva y que causaba los mil males, había sido capturada en el país, y todo el mundo parecía reconocerla rápidamente…

“Oye!! Eso es la droga esa que han pillado por ahí hace unos días, no?”
Y la gente quiso verla, tocarla, y hacerse fotos con ella. También algunos incluso llamaron a amigos para que bajasen a verla. Era la atracción de la tarde, el khat de London y su portadora.

Como estaba en cachis de agua, y lista para el consumo, pues ofrecimos a la mayoría que querían probarlo, para que al menos tuvieran la experiencia de su sabor. La mayor parte de las hojas las estábamos comiendo nosotros, y de momento, apartando los tallos. Pero la gente empezó a coger los tallos y a comerlos también, y rápido vimos que también eran activos.
Un par de personas con gripe y congestión se aliviaron rápidamente, otros dijeron haberse despejado, y alguno que apenas tomó, se quejó de cierta ansiedad.

Según se iban consumiendo, íbamos sacando más bunches (manojos) y poniéndolos en agua.

Y cuando llevábamos unos 45 minutos mascando a poquito, todos teníamos claro que hacía efecto, y que desagradable no era. Yo me sentí incomodo en un par de momentos, por el calor y cierta ansiedad, pero después (y sin mezclar alcohol ni cannabis) la sensación se suavizaba y mejoraba mucho.

No teníamos una medida clara de cuanto comer. Las referencias que tenía a través de Sergio, que no es un fan de los estimulantes, es que él solía tomar un manojo con unos porros con un amigo en casa, para una noche. También se suponía que a los somalies un manojo les duraba un día (a mi me parece poco, pero es por la mentalidad occidental de pretender que algo como el café, sea como esnifar anfetamina, aunque la molécula de la catinona en sí sea la bk-anfetamina o betaketona-anfetamina).

Sergio había hecho pruebas, en las que con un manojo comido a lo largo de 3 horas, daba una estimulación agradable y sostenida, con poca carga cardiovascular, mucha capacidad de atención y de acción para tareas repetitivas, y con propiedades empatógenas en el trato social con otros.

La siguiente prueba que había hecho, y la más fuerte, fue la de tomar un manojo entero en 10 minutos, y cuando le subieron los efectos de la catinona (que además era un manojo muy fresco), se encontró con una experiencia demasiado intensa, a medio camino entre el speed y la MDMA, y que en algunos momentos llegó a ser psicodélica, con alguna molestia y síntomas de sobreestimulación del SNC.

Yolanda, a pesar del viaje, se encontraba estupendamente con los efectos, despierta, y como cuando se consume anfetamina, la cerveza que en otra situación le hubiera servido para emborracharse, en esta ocasión la toleraba sin ningún tipo de ebriedad alcohólica aparente. Tampoco el continuo trasiego de porros de hachís conseguían “doblar” a la persona, con una resistencia incrementada por el Khat.

Y sin darnos mucha cuenta, llevábamos algo menos de 5 horas de buen rollo, sonrisas y fácil comunicación, y de los 3 manojos que habíamos gastado, los que más consumimos habríamos comido algo más de 2/3 partes de un manojo cada uno.

En ese momento, el efecto era plenamente perceptible, incluso para la gente que había estado comiéndose los tallos. Nada exagerado, pero agradable.

Y aunque no hay una razón aparente para ese efecto levemente empatógeno, con la catinona o con la catina (la molécula en que se convierte la catinona al pasar el tiempo, y que es la beta-hidroxi-anfetamina), hay que tener en cuenta que la química de esta planta aún no está totalmente dilucidada, y que contiene más de 40 alcaloides en diferentes proporciones, y entre los compuestos activos, también se hayan alfa y beta tujonas, responsables del efecto psicoactivo de la absenta (aparte del alcohol) que se extrae del ajenjo.

A esa hora, sobre las 12’15 de la noche, abandoné el lugar y caminé a mi casa. Agradecí el paseo, la percepción iba ligeramente alterada, pero sin el menor rastro de ansiedad. No tenía apetito aunque habían pasado más de 8 horas desde la última comida, pero si un claro antojo por dulces y azúcar.

Al llegar a casa, llegaba eufórico pero no maníaco. Con mucha energía y con ganas de hacer cosas, impregnado de un sentimiento de suave felicidad. Y aunque traía un manojo entero de Khat para probarlo yo con más calma, no me llamaba lo más mínimo seguir comiendo.

Aproveché para sacar unas fotos algo mejores al Khat, aunque por falta de cámara lo hice con la del teléfono móvil y sin una luz buena, y ya lo dejé preparado para tomarlo hoy al levantarme, en sustitución del café.

Sin embargo al cabo de media hora, esa energía se había disipado y sólo quedaba un estado de vigilia un tanto apático. No pensé que tuviera problemas para dormir, pero así fue.

La catinona tiene una vida media de unas 4 horas, alcanzando su pico más alto en el plasma sanguíneo al mascar Khat a las 2 horas. Es más liposoluble que la catinina y eso la hace penetrar con más facilidad la barrera hematoencefálica, y provocar sus efectos mediante la liberación de dopamina y otras catecolaminas.
Pero sus principales metabolitos, pseudoefedrina y norefedrina, alcanzan el pico plasmático cerca de las 4 horas, y su vida media de eliminación “in vivo” es bastante superior a las 10 horas.

Posiblemente de ahí la estimulación restante que me mantuvo despierto a pesar de tomar benzodiacepinas para ayudarme a dormir.

Esta mañana cuando me levanté, había dormido menos de 3 horas.

Y tenía listo mi “bunch” de khat, que había dejado reposar en agua fresca toda la noche.

Seguía conservando buena parte de su potencia, si bien el toque eufórico era menor.

Bastó tomar 5 ramitas con sus brotes y hojas, para perder todo rastro del sueño y del cansancio acumulado. El agua fresca había rehidratado las hojas, y en esta ocasión si fue sencillo hacer una bola con algunas hojas y mascarla durante largo tiempo.

Pasaron por mi casa algunos amigos. Un médico que probó algunas de las ramas, mientras charlábamos y comprobó el efecto estimulante de la misma. Y ya en la tarde, había guardado 1/3 parte del bunch para otro amigo, que a pesar de quejarse del sabor, y afirmar que prefería meterse unas rayas, también expresó sin dudas la actividad de la planta.

En resumen, una planta agradable y apropiada para contextos sociales, sin ningún tipo de bajón desagradable y bastante manejable. Parece comprensible que en UK siendo legal, no haya el menor interés por ella por parte de los jóvenes de otras culturas, y más cuando el precio, aunque es bajo -sólo 2’5 libras por manojo al comprarlos al por menor- no podría competir con un mercado en el que una pastilla de MDMA se puede comprar por 1’5 o 2 libras.

Si alcanza esos precios tan exagerados en los USA y Canadá, en los que se pagan 50 dolares o más por un manojo, menos fresco aún que el que se puede obtener en UK, es por la relevancia que tiene la planta para la comunidad de ciertos países africanos, los cuales no conciben ciertos actos sociales y festivos sin que en ellos haya Khat.

Pero como estimulante en sí no parece que vaya a sustituir a ninguna de las drogas habituales del mercado negro, ya que para conseguir efectos equiparables, hay que mascar una buena cantidad, y además, esperar cierto tiempo.

Su lugar y su uso parece bien definido dentro de la comunidad africana, y en esos usos, relajados y sociales, es donde parece que el khat cobra su mejor sentido.

Mi bunch.

El contenido de la hoja de banano.

Detalle de la cabeza de los manojos del interior del bunch.

Detalle de los mini-manojos.

Detalle de las hojas (hasta donde se puede con un móvil).

Panorámica de todo el material del bunch de Khat.

Un último detalle para comprender la importancia de este vegetal en la cultura de muchos africanos: es tan importante su comercio, que el cultivo de banano se ha convertido en uno de los más rentables de algunas zonas africanas, ya que ahora su hoja, usada para el transporte del Khat, es más valiosa que el fruto en sí mismo.

Curioso esto de las consecuencias en la economía de las drogas.

Como siempre, espero que os guste, y cualquier pregunta que tengáis, ya sabéis.

Y siento no haber actualizado la parte gráfica aún, pero tengo unas semanas difíciles por delante. Espero hacerlo pronto.

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“Prevemos que habrá de 3.000 a 4.000 muertos”

23 febrero 2008 | Comments (0)
samak-sundaravej.jpg “Intentaremos erradicar el tráfico de drogas. Y habrá consecuencias”, declaró el Primer Ministro del nuevo Gobierno de Tailandia, Samak Sundaravej. “Con esta política contra la droga prevemos que habrá de 3.000 a 4.000 muertos, y la vamos a aplicar”, declaró el ministro del Interior, Chalerm Yubamrung.

Samak Sundaravej, advirtió esta semana que su Gobierno “seguirá con determinación una política contra la droga, que deberá ser aplicada 24 horas al día por la policía”. El anuncio de la reanudación de la ofensiva policial tiene lugar después de que una comisión especial determinara, el año pasado, que más de la mitad de las víctimas de la campaña desarrollada en 2003 eran inocentes y no tenían ninguna relación con la droga.

Samak Sundaravej es acusado de ser títere del depuesto Primer Ministro Thaksin Shinawatra, responsable de la anterior matanza, en búsqueda y captura por sus presuntos vínculos con un caso de corrupción y de blanqueo de dinero.

La junta militar que depuso a Shinawatra calificó de crimen contra la humanidad los asesinatos extrajudiciales de supuestos traficantes cometidos por la policía, contra la que en ocasiones surgen evidencias de su implicación en el negocio de la droga.

Fotografía de Samak Sundaravej, en El Pais; también lo cuenta terra.

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?Prevemos que habrá de 3.000 a 4.000 muertos?

23 febrero 2008 | Comments (0)
samak-sundaravej.jpg “Intentaremos erradicar el tráfico de drogas. Y habrá consecuencias”, declaró el Primer Ministro del nuevo Gobierno de Tailandia, Samak Sundaravej. “Con esta política contra la droga prevemos que habrá de 3.000 a 4.000 muertos, y la vamos a aplicar”, declaró el ministro del Interior, Chalerm Yubamrung.

Samak Sundaravej, advirtió esta semana de que su Gobierno “seguirá con determinación una política contra la droga, que deberá ser aplicada 24 horas al día por la policía”. El anuncio de la reanudación de la ofensiva policial tiene lugar después de que una comisión especial determinara, el año pasado, que más de la mitad de las víctimas de la campaña desarrollada en 2003 eran inocentes y no tenían ninguna relación con la droga.

Samak Sundaravej es acusado de ser títere del depuesto Primer Ministro Thaksin Shinawatra, responsable de la anterior matanza, en búsqueda y captura por sus presuntos vínculos con un caso de corrupción y de blanqueo de dinero.

La junta militar que depuso a Shinawatra calificó de crimen contra la humanidad los asesinatos extrajudiciales de supuestos traficantes cometidos por la policía, contra la que en ocasiones surgen evidencias de su implicación en el negocio de la droga.

Fotografía de Samak Sundaravej, en El Pais; también lo cuenta terra.

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Baleares: parte de guerra

23 febrero 2008 | Comments (0)

“La Guardia Civil apresa a un argentino y decomisa 124 plantas

J.J.M.
La Guardia Civil ha detenido a un residente argentino del municipio de Santa Eulària, A.Q.A., de 33 años, después de que una patrulla que realizada tareas de prevención contra la delincuencia localizara un invernadero que contenía 124 plantas de marihuana.

El sospechoso fue apresado el pasado martes sobre las siete y media de la tarde cuando agentes del instituto armado inspeccionaban los alrededores de una zona arbolada y se percataron de que había un fuerte olor característico de las plantas de cáñamo, según informó la Comandancia de la Guardia Civil a través de una nota de prensa. Un rastreo por la zona sirvió para encontrar un invernadero donde se estaba cultivando marihuana. Estas instalaciones, además, estaban preparadas con distintos utensilios y tecnología que suelen emplearse para obtener el máximo rendimiento en este tipo de cultivos.

Según los datos facilitados por el propio instituto armado, dentro del invernadero se encontraron focos de luz alógena, temporizadores para regular el riego y luz, ventiladores, así como sacos de tierra para semilleros, entre otros medios que también han sido intervenidos en este servicio policial.

La Guardia Civil destacó la importancia de la operación ya que aunque las plantas no se encontraban en disposición para que se llevara a cabo la recogida de la «cosecha» su valor era grande por la elevada cantidad de marihuana que se hubieran podido obtener de ellas. Todas las plantas no habían concluido su floración por lo que de éstas no se hubiera podido obtener droga.

El detenido fue puesto a disposición judicial como presunto autor de un delito contra la salud pública. En caso de continuarse las diligencias bajo esta misma acusación y entenderse que dicha cultivo y cantidad no era exclusivamente destina a su consumo, A.Q.A. podría terminar sentándose en el banquillo respondiendo de un delito de tráfico de drogas en su modalidad de estupefacientes que no causan grave daño a la salud. Este tipo de causas suele terminar viéndose en un juzgado de lo Penal no sólo por la tipología del delito imputado sino también porque las penas que se piden no superan los cinco años de prisión.”

Últimamente en Baleares caña, caña, caña. Parece que el Delegado de Gobierno en Baleares fue el único político que no se dio cuenta de la cercanía de la cita electoral, y no tiene en cuenta que estas actitudes restan más votos de los que suman… Es un especialista en perseguir ‘delitos graves’, con este señor al frente no hay amenaza terrorista que valga. Ni amenaza terrorista, ni tampoco moral, claro.
A.V.E. María

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Corrupcion policial

23 febrero 2008 | Comments (0)

En estos días se ha conocido la noticia del robo de 500 kilos de cocaína en el que parece ser han participado varios guardias civiles y algún inspector de policía.

El director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, ha sostenido hoy que el robo de cocaína en el que presuntamente participaron varios agentes, que ingresaron ayer en prisión, es ‘la peor corrupción que puede practicar un policía’.

El Juzgado de Instrucción número 3 de Martorell (Barcelona) citó ayer a declarar como imputados a, al menos, cinco guardias civiles y un ex inspector jefe de la Policía Nacional por su supuesta participación en un robo de 500 kilogramos de cocaína.

Es curioso seguir leyendo noticias de este tipo, la desaparición de droga en la comisaría de Pamplona, esta de Barcelona, varias por el sur de España… Y no se hace nada para erradicar estas situaciones.

Cuando se legalize o normalize tanto el consumo como la venta y distribución de drogas, además de recaudar el estado un dinero, se acabaría con las mafias de las drogas y sus circunstancias.

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Monólogos de la marihuana

23 febrero 2008 | Comments (0)

He podido leer en Madridiario que la obra teatral Monólogos de la marihuana prorroga sus representaciones. Cambia el horario de la misma y sigue teniendo unos precios razonables.

La Escalera de Jacob, espacio cultural de referencia situado en Lavapiés, ha decidido mantener en cartel durante marzo y abril el montaje ‘Monólogos de la Marihuana’. Una de las obras más aplaudidas del off-Broadway neyorquino.

El éxito de público, que ha llenado la sala todos los fines de semana de enero y febrero, ha llevado a este local madrileño a prorrogar las representaciones, aunque en un nuevo horario: la sesión de las 00:30 horas. Basada en la obra escrita por los norteamericanos Arj Baker, Doug Benson y Tony Camin, The Marihuana-logues se estrenó en Nueva York en 2003, permaneciendo en cartel, con gran éxito de público y crítica, durante varias temporadas.

El responsable del montaje es José A. Ortega, que ha adaptado el texto original hasta crear una obra cercana al teatro surrealista, huyendo de los parámetros estándares del monólogo de la comedia. Un espectáculo cimentado en la parodia y el absurdo que anima al espectador a reflexionar y debatir sobre la permisividad del autocultivo de cannabis y los usos y abusos de esta milenaria planta.

Los actores de ‘Monólogos de la Marihuana’ recrean con ingenio el camino que recorre esta sustancia por el interior del cuerpo humano y afrontan con sarcasmo temas cotidianos como la vida en pareja y en el trabajo de los consumidores de marihuana o los supuestos efectos más comunes de esta droga. Y todo ello, en clave de humor.

Las entradas para ‘Monólogos de la Marihuana’ pueden adquirirse en atrapalo.com a un precio de 6 y 8 euros, y en las taquillas de La Escalera de Jacob a 10 euros el mismo día de la representación. La Escalera de Jacob se encuentra en la calle Lavapiés, 11.

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RCN: Pegada de carteles en Málaga

22 febrero 2008 | Comments (0)

Ante el total abandono en que se encuentran las personas consumidoras de cannabis por parte de los partidos políticos tradicionales un grupo de ciudadanos de adscripción ideológica variada y con distinta procedencia geográfica hemos decidido que la voz de los consumidores o simpatizantes de lo que, en definitiva, es una lucha por las libertades, debe ser oída y valorada por los electores. No hay vocación de futuro ni intereses electorales: de hecho, vaya por adelantado nuestro compromiso de abandonar todo tipo de representación política en cuanto nuestras demandas sean atendidas. En definitiva: si nos votas, nos disolvemos.Desde el año 1992 en que fue aprobada bajo mandato socialista la conocida familiarmente, aunque no cariñosamente, ley Corcuera o Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana 1/92 decenas de miles de personas son sancionadas anualmente (con un mínimo de 300 €) por consumir cannabis en la calle o, incluso, sin consumirlo son sancionadas por portarlo encima para consumirlo en casa (el consumo de drogas en un lugar privado no está prohibido por norma alguna en el estado español). La inmensa mayoría de estas sanciones van precedidas o acompañadas de registros o cacheos denigrantes y desproporcionados. Durante esta última legislatura, las sanciones han sido más numerosas que bajo el gobierno del Partido Popular, siendo especialmente sangrante que estando el PSOE en la oposición prometiera derogar estos aspectos de la ley.

Junto a ello, aprovechando la normativa actual y como muestra de repulsa ante el tráfico de drogas y ante la adulteración del producto con el que se comercia, son cada vez más los consumidores que deciden plantar marihuana a fin de abastecerse de la sustancia que utilizan, conocer la calidad del producto y no fomentar o ayudar a las redes de narcotráfico. Esta actividad, unánimemente aceptada como legal por los tribunales choca diariamente con la práctica inquisitorial de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que detienen sistemáticamente a personas por tener dos, tres, cuatro plantas de marihuana, o incluso una. Personas que no han tenido jamás relación con la Administración de Justicia, esto es, sin antecedentes penales, se ven inmersos en procedimientos penales acusados de tráfico de drogas que, aunque suelen acabar en sentencia absolutoria, criminaliza un sector de la población cuyo único delito resulta ser el tener un hábito que no causa daño alguno a terceras personas.

Por otra parte, quiera reconocerse o no, está extendido el uso de cannabis para el mitigamiento de los dolores o efectos secundarios de variadas enfermedades o de las medicaciones usadas o para combatirlas. Muchas de estas personas están situadas en una posición de alegalidad y podrían ser sancionadas o detenidas por intentar abastecerse de la sustancia que palia sus padecimientos.

Por todo esto y mucho más hemos decidido montar la lista por Málaga.

“Representación Cannabica Navarra”, Más información sobre el Partido:

RCN/NOK

El Calendario de Eventos de la campaña electoral en Málaga

23 de febrero 19:00 Mitin Fiesta Partido del Cannabis

24 de febrero 12:00 Caravana por el Voto Cannábico

26 de febrero 12:00 Partido de la Marihuana a por el Votante universitario.

27 de febrero 20:00 Mitin Fiesta Representacion Cannábica. Alhaurín el Grande.

2 de marzo 12:00 Caravana por el Voto Cannábico

4 de marzo 12:00 Partido de la Marihuana a por el Votante universitario. Facultad de Derecho, Campus de Teatinos,

Málaga. Caravana, Sound Sistem, reparto de Flyers y pega de carteles.

Os rogamos participéis, en la medida de vuestras posibilidades, acudiendo a los actos y fiestas, haciendo donaciones o en lo que se os ocurra.

Colabora, enviando legalizacion al 5523

Manda un SMS para ayudar al RCN-NOK

Más fotos.

Vía.

A.V.E. María

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Plan P.I.E. de Enrique Fornés

22 febrero 2008 | Comments (0)

 
En el año 2001, Enrique Fornés se encargaba de la defensa legal de mas de 50 tiendas de cultivo de toda España, tras su paso por la política, del que salió algo desengañado, pero cuya lucha sigue apoyando como uno de los caminos a seguir (nos consta su apoyo a la lista de RCN-NOK en Valencia) se tomó un pequeño descanso y 7 años después nos sorprende al presentar el plan PIE, unas bases legales para convertir los Grow Shops (tiendas de cultivo) en Puntos de Intercambio de Esquejes.

El…

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Dos grandes productos que salieron de Berkeley

22 febrero 2008 | Comments (0)

“Hay dos grandes productos que salieron de Berkeley: LSD y UNIX. No creemos que esto sea una coincidencia”
Jeremy S. Anderson

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Cannabis Social Clubs : Propuesta Barriuso

22 febrero 2008 | Comments (0)

Propuesta para un marco legal de cultivo y consumo de cannabis por Martín Barriuso presidente de la FAC (Federación de Asociaciones Cannábicas) y de la asociacion de cultivadores PANNAGH. El texto completo esta debajo del artículo.

¿Y mientras tanto, qué?

En los límites de la legalidad

Tras haber propuesto un modelo más o menos “ideal” para regular la producción y el comercio del cannabis, llega el momento de volver a pisar tierra. El escenario que acabo de plantear es muy bonito, sí, pero también muy lejano, por mucho que hablemos de propuestas perfectamente posibles y creo que razonables. Vivimos en un mundo donde la prohibición de drogas campa a sus anchas y es poco probable que a corto o medio plazo veamos los profundos cambios legales que serían necesarios para que esa propuesta pueda llevarse a la práctica. Así que parece obligado plantear alguna vía intermedia, una propuesta de transición que nos permita avanzar un trecho sin necesidad de poner patas arriba las convenciones de la ONU sobre drogas.

El estado español lleva 40 años de legislación prohibicionista, concretamente desde la ratificación, el 3 de septiembre de 1966, de la Convención Única de Estupefacientes de 1961 y la consecuente aprobación de la Ley 17/1967 sobre Estupefacientes. A partir de entonces, las cosas empezaron a ponerse difíciles por aquí, igual que en el resto del mundo. Pero a diferencia de otros países, donde la mera tenencia y consumo de cualquier sustancia ilícita se castiga con penas de cárcel, el Tribunal Supremo español ya decidió, allá por 1974, que el simple consumo y, por tanto, la tenencia destinada a dicho uso, no debían castigarse por vía penal. Y a partir de ahí, las sucesivas sentencias del Supremo en materia de drogas han venido ratificando mayoritariamente aquel criterio inicial. En coherencia con aquella despenalización inicial del consumo y de la tenencia no destinada al tráfico, el Supremo ha decidido también que el llamado consumo compartido o autoconsumo colectivo no es un delito y que tampoco lo es el hecho de proporcionar una droga a alguien adicto a la misma si se hace con fines compasivos, como el de aliviar su síndrome de abstinencia. Ahora bien, una cosa es consumir una sustancia y otra obtenerla. En el caso de drogas como heroína o cocaína, que son a las que se refieren la mayoría de sentencias del Supremo sobre consumo compartido o donación altruista, lo normal es comprarlas en el mercado negro. En el caso del cáñamo, como bien sabemos, tenemos también la opción de cultivarla por nuestra cuenta y consumirla luego sin apenas manipulación. Si sumamos el hecho de que, en el caso del cultivo en exterior, lo normal es realizar una sola cosecha al año y, por tanto, es necesario hacer acopio para doce meses, la jurisprudencia sobre otras sustancias resulta poco adecuada para el cáñamo. Por ello, dado que hay pocas sentencias de este tipo referidas al cannabis, en ocasiones se da una cierta confusión acerca de las condiciones en las que el autocultivo y el consumo compartido de la planta pueden caber dentro de la ley, con sentencias a veces contradictorias o poco claras. Sin embargo, aunque el cultivo de cannabis -igual que su distribución- está en principio prohibido, en la actualidad los tribunales españoles muestran una tendencia casi unánime a sobreseer o absolver en los casos de cultivo individual (siempre que el número de plantas se mantenga dentro de los límites de lo razonable), tendencia también muy mayoritaria en las más conflictivas plantaciones colectivas.

A este respecto, hace ya varios años que Juan Muñoz y Susana Soto, a petición del Comisionado para la Droga de la Junta de Andalucía, elaboraron un informe en el que, tras analizar exhaustivamente la jurisprudencia sobre el cannabis y otras sustancias ilícitas, establecían una serie de criterios conforme a los cuales sería posible poner en marcha establecimientos en los que se podría obtener cannabis con fines tanto lúdicos como terapéuticos respetando el marco legal actual. La principal conclusión a la que llegaban en su estudio (de hecho, la tentativa más seria llevada a cabo hasta ahora para analizar el panorama legal en esta cuestión) era la siguiente: “Esta iniciativa sólo tendría cabida en nuestro ordenamiento jurídico si se configura como un proyecto referido a la creación de centros no abiertos a un público indiscriminado, sino de acceso restringido a fumadores de hachís o marijuana, en los que se exigiría como medida de control del acceso el tener la condición de consumidor habitual. Se trataría, por tanto, de lugares de consumo privado entre consumidores habituales en los que se podría adquirir y consumir cantidades que no sobrepasen el límite de un consumo normal. No estaría permitido el tráfico de cannabis entre los consumidores y la cantidad de cannabis adquirida debería ser consumida en el recinto”.




Los clubes de consumidores

El informe jurídico de Muñoz y Soto supuso un empujón para algunos colectivos de usuarios/as de cannabis que buscaban la manera de desarrollar sus actividades dentro del marco legal. Para cuando se dio a conocer el informe -en 1999, aunque no se publicó hasta 2001- ya había habido dos experiencias de cultivo colectivo de carácter asociativo, la experiencia de ARSEC en 1994 y la de Kalamudia en 1997. Aunque la segunda se recolectó sin problemas tras archivarse en firme las diligencias previas abiertas por el juzgado de instrucción correspondiente, el caso de ARSEC terminó en condena pocos meses después, merced a la sentencia del Tribunal Supremo de 17 de noviembre de 1997. La sentencia contra ARSEC provocó un parón en las experiencias de cultivo colectivo, pero Kalamudia volvió a llevar a cabo otros dos cultivos – con amplia publicidad en los medios de comunicación vascos- en 1999 y 2000, que ni siquiera provocaron apertura de diligencias previas por parte de ningún juzgado. Fue entonces cuando tuvimos conocimiento del informe de Muñoz y Soto y el mismo dio lugar a un nuevo salto cualitativo: La creación de asociaciones de usuarios (hasta entonces casi todas las asociaciones cannábicas se autodenominaban “de estudio del cannabis”), más conocidas como clubes de consumidores. Dichas asociaciones desarrollan sus actividades tomando como referencia el informe de Muñoz y Soto y las experiencias previas sobre autocultivo colectivo. El primero en hacer su aparición fue el Club de Catadores de Cannabis de Barcelona (CCCB), en 2001, si bien hasta el momento no ha llevado a cabo, que sepamos, ninguna iniciativa de cultivo destinado a sus socios/as. Una vez más, la puesta en práctica de la idea tendría lugar en Euskadi, donde a partir de 2002 aparecieron varias asociaciones de las mismas características, hasta un máximo de cinco: En Bizkaia, Bangh y Pannagh; en Gipuzkoa, Ganjazz y Paotxa; y en Álava, Amalurra, disuelta en 2005. Todas estas asociaciones han llevado o llevan a cabo cultivos colectivos asociativos.

Como su nombre indica, las asociaciones de usuarios/as de cannabis están formadas por personas que consumen cannabis. Este es un requisito imprescindible para adquirir la condición de socio/a. En algunos casos, como hacemos en Pannagh, también se admite a personas que sufren enfermedades para las que el uso de cannabis está indicado, ya que entendemos que, además de hallarse en lo que en derecho se llama “estado de necesidad”, en este caso no hay riesgo para la salud pública, más bien lo contrario ya que hablamos de un uso medicinal con sólido fundamento científico, algo que también se refleja en el informe andaluz. Para entrar a la asociación exigimos una declaración en la que se reconoce la condición de persona usuaria, firmada por quien desea acceder a la asociación y avalada por otra persona que ya tenga la condición de miembro de la entidad. Todo ello a fin de evitar que la asociación se abra indiscriminadamente al público en general y reducir el riesgo de transmisión a terceras personas. Por supuesto, se exige la mayoría de edad para poder acceder, a fin de evitar el riesgo de que nuestra marihuana llegue a manos de menores. En cuanto al funcionamiento de la actividad de cultivo asociativo, hemos tenido en cuenta también nuestras experiencias previas, especialmente la primera plantación de Kalamudia, en la que se consideró que no había delito a pesar de no tratarse cantidades mínimas para el consumo inmediato ni existir local cerrado para su consumo. Así que la asociación arrienda un terreno a su nombre y allí cultiva para los socios y socias que lo deseen, en función de sus respectivas previsiones de consumo, para evitar que exista sobreproducción. Se suman los gastos generados por la plantación (alquileres, semillas, abonos, tratamientos, equipos, viajes, dietas, etc.) y se dividen por el total de la cosecha, de manera que la cuota a pagar por cada participante (calculada en euros/gramo) cubra los gastos de forma proporcional al consumo de cada cual.

A los usuarios terapéuticos se les reduce la cuota en un 25%. Tanto los gastos como los ingresos se efectúan a través de cuenta bancaria y tarjetas de crédito a nombre de la asociación, a fin de facilitar la transparencia y la fiscalización del gasto. Además, para evitar que alguien pueda destinar una parte de su hierba a la venta, tenemos establecido un máximo anual de 350 gr./persona, que solo se puede superar excepcionalmente, a petición del interesado y explicando los motivos. Otra cuestión importante –y aún por resolver- es la del transporte. En el caso de asociaciones que llevan a cabo cultivos de interior con luz artificial, resulta posible emplazar en un mismo local la zona de producción y el área destinada al consumo. Sin embargo, este sistema resulta caro y exige una gran cantidad de espacio y energía, por lo que, a partir de un cierto número de socios/as, esta solución comienza a ser menos viable. Lo razonable, desde un punto de vista económico y ecológico, es cultivar en exterior. Pero este sistema implica trasladar marihuana, a veces en cantidades importantes, desde un lugar a otro, lo cual contraviene lo dispuesto en la Ley de Seguridad Ciudadana. Aún cuando el transporte se hiciera en cantidades poco importantes (por debajo de los 625 gr. en los que actualmente comienza la “presunción de transmisión a terceros” en el caso de la marihuana), de forma que pudiera declararse como destinada al uso personal, en todo caso habría riesgo de sanción y, sobre todo, de incautación. Por tanto, la reforma de dicha Ley sería una de las condiciones necesarias para dar un mínimo de seguridad a las actividades de cultivo colectivo. Es más, lo deseable sería una regulación ad hoc que solventara expresamente los problemas del transporte y el almacenamiento, que sería también ilícito conforme a la Ley 17/1967. .

Un modelo con muchas ventajas

A nuestro parecer, este tipo de plantaciones colectivas asociativas encaja perfectamente en la legalidad vigente, sin necesidad de reforma legal alguna, ya que el autocultivo colectivo no solo está muy extendido, sino que es generalmente impune. Además, permite que personas que, bien sea por falta de medios o de tiempo o por problemas de salud, no pueden cultivar por su cuenta deleguen en la asociación las tareas agrícolas y puedan así evitar tener que recurrir al mercado negro. Si se generalizara nuestro modelo, se reduciría sustancialmente la cantidad de dinero que absorbe dicho mercado, disminuirían los recursos públicos actualmente utilizados en tareas represivas y se incrementaría la recaudación de impuestos por parte del estado, ya que la mayor parte del dinero que el usuario gasta actualmente en comprar marihuana o hachís en el mercado ilícito se derivaría a otros conceptos actualmente gravados mediante IVA (material agrícola, peajes, arrendamientos, electricidad) e incluso impuestos especiales (como la gasolina, cuando el cultivo implica desplazamientos). Además de ello, las personas asociadas se beneficiarían de una previsible reducción en el coste económico que les supone el consumo. Por otra parte, también se podría generar un buen número de puestos de trabajo, ya que, si bien algunos cultivos pueden ser atendidos de forma mancomunada entre los propios participantes, otros podrían ser gestionados por personas contratadas por la asociación (jardineros, vigilantes, administrativos, etc.), con la consiguiente recaudación de IRPF y seguros sociales. En opinión de varios juristas a los que hemos consultado, el hecho de que las asociaciones dispongan de empleados encargados del cuidado y custodia del cultivo no contradice la naturaleza no comercial y privada del mismo. En efecto, no existe venta porque el empleado de la asociación no es propietario de las plantas sino que se limita a cuidar una propiedad de los socios. Y tampoco hay lucro –es decir, ganancia ilimitada-, sino prestación de servicios a cambio de la cual se recibe una remuneración fija en función, no del volumen de la cosecha, sino del trabajo que se realiza para el grupo. Aunque, seguramente, la mayor ventaja de este sistema es su aportación a la reducción de riesgos y daños asociados con el consumo. Se acabó la incertidumbre acerca de la calidad y posible adulteración del producto adquirido en el mercado negro. En un sistema de producción en circuito cerrado, el socio o socia conoce la calidad de lo que consume, a qué variedad pertenece, cómo ha sido cultivado, etc. Además, la asociación puede servir como punto de asesoramiento e intercambio de información, ayudando a generar una nueva cultura de uso, algo que, como ya hemos comentado, resulta fundamental para una verdadera normalización.

¿Con o sin impuestos?

Jaime Prats, uno de los fundadores del CCCB, ya propuso hace algún tiempo implantar el modelo de clubes de consumidores para normalizar parcialmente el mercado, propuesta que Cáñamo ha retomado recientemente. Aunque la propuesta está poco desarrollada, comparto gran parte de lo que se plantea en ambos textos, si bien hay un par de cuestiones en las que discrepo de ellos. Por un lado, en las cantidades que se proponen como referencia. Establecer un consumo máximo anual de 10-12 kg./persona me parece exagerado y puede abrir la puerta a abusos y mercados paralelos. Pero aún estoy menos de acuerdo en la cuestión de los impuestos. Según el planteamiento de Prats, las plantaciones individuales estarían exentas de impuestos, pero las colectivas pagarían un impuesto especial en función de la producción, al que se sumaría, en el caso de los clubes, un impuesto más por la venta al detalle. Aparte de la contradicción que supone hablar de
venta al detalle dentro de un modelo supuestamente no comercial, pagar impuestos por una actividad privada y no lucrativa supone un agravio comparativo. Si no hay venta y todo queda en casa, ¿porqué vamos a tener que tributar? ¿Acaso paga impuestos el que produce vino para casa o destila aguardiente para regalar a los amigos? Además, al no haber venta, no se recauda IVA y no hay que hacer declaración de este impuesto, por lo que tampoco se recupera el IVA pagado al comprar productos o servicios para la asociación, que de esta forma se convierte en contribuyente neta. Así que no hay justificación para sumar aún más impuestos. Mientras no se nos permita funcionar con normalidad no hay razón para pagar impuestos normales.

El marco legal internacional

Tras la operación policial del pasado mes de octubre contra la plantación colectiva de nuestra asociación, Pannagh, el eurodiputado italiano Giusto Catania presentó una pregunta escrita a la Comisión Europea acerca de nuestra detención. En su pregunta, Catania pedía que se aclarara la cuestión del autocultivo en el estado español. En resumen, lo que planteaba el diputado era lo siguiente: Si la legislación española permite que se legalice una asociación de personas usuarias de cannabis, y si existe la posibilidad de cultivar dicha planta, siempre que se haga sin fines comerciales, ¿porqué luego se interviene por vía penal contra una asociación legalmente constituida que cultiva para su propio uso? ¿No es una incoherencia que atenta contra el principio de seguridad jurídica y el derecho de asociación? La respuesta de la Comisión a Catania es muy clara: A la Unión Europea no le corresponde la regulación de las conductas relacionadas con la tenencia y el consumo. Para lo que tenga que ver con el tráfico ilícito, los estados miembros, en tanto que firmantes de las convenciones de las Naciones Unidas sobre drogas, deben remitirse a las mismas y perseguir en su legislación lo que tenga que ver con la distribución comercial de drogas ilícitas. En efecto, conforme a una Decisión Marco de la Unión Europea, “los Estados miembros garantizarán que el cultivo de la planta de cannabis, cuando se efectúe sin derecho, sea punible”. Pero esta obligación desaparece en el caso del autocultivo, ya que, como dice textualmente el comisario Frattini en nombre de la Comisión, “el artículo 2.2 excluye del alcance de la Decisión Marco del Consejo el cultivo de cannabis para consumo personal, al estar definido por las leyes nacionales”.


Una regulación propia es posible

La conclusión que podemos extraer de la respuesta de la Comisión Europea a Catania es que tanto la legislación de la ONU como la de la Unión Europea permiten que un estado tolere el cultivo de cannabis cuando esté destinado al uso personal y no a su distribución con fines de lucro. Por lo tanto, es perfectamente posible que el estado español elabore una regulación administrativa propia en la que se establezcan las condiciones en que se puede llevar a cabo la producción individual o colectiva de cannabis, sin vulnerar con ello la legislación internacional. Dicha regulación permitiría acabar con la actual inseguridad jurídica en torno al autocultivo de cannabis. En dicha regulación debería establecerse de una vez cuál es el número máximo de plantas -o superficie equivalente, según sea cultivo interior o exterior- que una persona puede cultivar para su propio consumo individual. En cuanto a los cultivos colectivos, durante este período de transición (ya que lo deseable sería llegar a una verdadera normalización legal según un modelo similar al que expuse en el anterior número), el modelo de referencia sería el de los clubes de consumidores, que tiene varias ventajas frente a los coffee-shops holandeses. Por una parte, porque lo único que permite es el cultivo (individual o colectivo) destinado al propio uso, en el ámbito privado y sin fines comerciales, de manera que la regulación se mantiene dentro de los límites de las competencias reservadas a los estados, es decir, en el terreno del consumo personal, sin colisionar con los tratados internacionales como sucede en el caso de Holanda.

Además, al tratarse de entidades privadas y no haber venta libre al público, se evita el llamado “turismo cannábico”, que provoca auténticas peregrinaciones en masa a Ámsterdam y otras ciudades holandesas y que tantos roces ha provocado entre el gobierno holandés y los de los países vecinos. Por otra parte, los clubes ya tienen entidad legal en España, existiendo asociaciones de este tipo inscritas en el registro de asociaciones de varias comunidades autónomas, al menos en un caso como consecuencia de una sentencia judicial que hizo posible su inscripción. De este modo, se daría seguridad jurídica a entidades que se esfuerzan por operar dentro de la legalidad, se ofrecería una alternativa segura frente al mercado ilegal y se permitiría que muchas de ellas crearan puestos de trabajo. En definitiva, el modelo de clubes de consumidores/as permite, sin necesidad de cambios legales, dar un paso importante hacia la normalización, ayudando a poner en práctica el que en mi opinión debería ser el fin último de las políticas sobre cannabis: Asegurar a las personas que lo necesiten o deseen, el acceso a cannabis de calidad y a la información necesaria para un uso razonablemente seguro, mediante regulaciones e intervenciones dirigidas a maximizar los beneficios y reducir al mínimo posible los riesgos y daños asociados con el uso de dicha planta.

Documentos adjuntos

Documento (PDF – 89.4 KB, 20 de febrero)
A.V.E. María

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La Justicia huele a podrido.

22 febrero 2008 | Comments (0)

Leyendo por ahí sobre el caso de los 400 kg. de cocaína desaparecidos de un contenedor del puerto de Barcelona hace ahora tres años, se puede entrever que este caso huele a podrido.

Por una parte el director de la Guardia Civil y Policía Nacional, sr. Mesquida afirma que participar en el robo de cocaína “es la peor corrupción que puede practicar un policía”, mientras que por otra parte, la jueza de Martorell que había renunciado al caso el pasado 30 de enero remitiéndolo al decanato para que fuese asumido por otro juzgado en turno de reparto, ha incumplido su propia providencia de renuncia al retomar el caso.

Esta actuación incomprensible de la jueza va a facilitar (tiempo al tiempo) las defensas de los “presuntos servidores de la ley”, ya están los abogados pidiendo la nulidad.

A.V.E. María

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