pNota de prensa de la FAD del 28-V-2009br/
(a href=”http://www.fad.es/notas/npVisionFADOK2.pdf”original en *.pdf/a)/p
pIgnacio Calderón: “Proponer el consumo cero de drogas, es una utopía”/p
p• Las drogas no van a desaparecer totalmente y por ello debemos aprender a convivir con ellas. Eso no implica en absoluto que no trabajemos para minimizar los problemas derivados de su consumo.br/
• No podemos seguir utilizando las mismas estrategias preventivas. La FAD plantea un importante cambio: Desplazar el foco de atención de las sustancias (y sus riesgos) a la persona.br/
• Los consumos son también un fenómeno cultural, por lo que debemos profundizar en la reflexión crítica sobre ellos contando con la perspectiva de los consumidores.br/
• Según las últimas investigaciones de la FAD, el mayor riesgo que los jóvenes temen en relación con los consumos es el riesgo de la exclusión; y ese riesgo se deriva no de consumir sino de no hacerlo./p
p(Madrid, 28 de mayo de 2009)-. “Las drogas no van a desaparecer y por ello debemos aprender a convivir con ellas. Eso no significa que nos crucemos de brazos y lo aceptemos sin más,sino que trabajemos para minimizar su presencia, ya que todos los consumos implican riesgos. Pero, sobre todo, debemos revisar críticamente las estrategias de enfrentamiento. No podemos seguir utilizando las mismas fórmulas”. Esa es la opinión del director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Ignacio Calderón que ha sido manifestada en la rueda de prensa convocada para presentar el contenido del documento “La visión de la FAD”, un texto que analiza la situación actual de los consumos de drogas, las estrategias que hasta el momento se han utilizado para hacer frente al fenómeno y se incluyen una serie de propuestas que, ajuicio de la FAD, deberían ponerse en marcha para minimizar los problemas derivados de los consumos de drogas./p
pEste texto surge a raíz de una serie de reuniones que la FAD ha mantenido a lo largo del último año con expertos de diferentes organizaciones que trabajan en el ámbito de la prevención y el tratamiento de las adicciones./p
pEs objetivo es poner sobre la mesa una serie de cuestiones que propicien una reflexión y debate social que posibiliten poner en marcha nuevas estrategias de enfrentamiento. Pero para que esto pueda ser posible, una de las primeras consideraciones que, desde el punto de vista de la FAD, debemos tener en cuenta para el futuro es que la actual percepción de los problemas de drogas dista mucho de la realidad./p
pEn la percepción social existen una serie de estereotipos asentados sobre los consumos de drogas heredados de la época en la que la heroína era la sustancia predominante, con las secuelas de marginalidad y deterioro físico que dicho consumo conlleva. Pero la situación actual de los consumos de drogas ha cambiado radicalmente en los últimos años. Han cambiado las sustancias, los patrones de consumo y la valoración de los riesgos asociados./p
pEn aquel momento (años 80-90) se pusieron en marcha los mecanismos de respuesta precisos y unas estrategias adaptadas a la realidad de ese momento. Esas estructuras y estrategias se han mantenido a lo largo de los años pero, en opinión de la FAD, ya no son válidas. En palabras del director general de la FAD, Ignacio Calderón: “no podemos utilizar fórmulas antiguas para problemas nuevos”./p
pSegún se recoge en el texto de análisis “La visión de la FAD”, los principales cambios que se han producido en los últimos años y las consideraciones necesarias para el establecimiento de nuevas estrategias son:/p
p• bSiempre va a haber drogas/b. Las drogas no van a desaparecer totalmente y por ello debemos aprender a convivir con ellas, lo que en modo alguno significa su aceptación. Los consumos de drogas siempre entrañan riesgos./p
p• bEl conocimiento de los riesgos no es lo único determinante./b Los consumidores son conscientes de los riesgos, pero éstos se ven matizados por las expectativas de determinados beneficios, por imaginarios que pudieran parecer. De hecho, según las últimas investigaciones de la FAD, el mayor riesgo que los jóvenes temen en relación con los consumos es el riesgo de la exclusión; y ese riesgo se deriva no de consumir sino de no hacerlo. Al margen de los diferentes problemas que pueden generar los consumos de drogas, no hay que olvidar que existen determinados aspectos de funcionalidad y utilidad para quienes realizan dichos consumos./p
p• bNo se pueden equiparar todos los consumos/b. No todos los consumos son iguales. No es lo mismo un consumo habitual que otro esporádico y experimental. Hay sujetos más vulnerables que otros y los riesgos están también matizados por su finalidad y por los contextos en que se producen./p
p• bNo se pueden equiparar todas las sustancias/b. No todas las sustancias son iguales.br/
Todas entrañan algunos riesgos, pero hay unas que son más peligrosas que otras. No hay que incurrir en el voluntarismo preventivo de situar todo en el máximo nivel de amenaza./p
p• bConsumir no es igual que tener problemas/b. No hay que magnificar las cifras de consumo. Los porcentajes de consumidores no pueden utilizarse como único indicador para la cuantificación de problemas y de la posible conflictividad. No son más que un indicador estadístico que debe completarse con otros muchos (patrones de uso, ritualización, sentido de los consumos…)/p
p• bConsumir es una decisión personal, pero no para el adicto/b. Consumir o no consumir está fundamentalmente relacionado con el ámbito ético y de discrecionalidad de las personas, no con razones biológicas, que solo son especialmente relevantes en el caso de las adicciones./p
p• bLos problemas no son sólo sanitarios/b. Los efectos en el ámbito sanitario solo son una parte de los posibles problemas. Las principales consecuencias se dan en el ámbito de lo social: problemas en la formación y educación, problemas de socialización e integración, accidentes, violencia, etc./p
p• bEl estatus legal no altera la condición de drogas, pero aconseja un tratamiento diferenciado/b. Estratégicamente no puede darse el mismo tratamiento a las sustancias legales y a las ilegales. La sociedad, por ejemplo, tiene dificultades para aceptar que el alcohol sea tratado como una droga más, aunque técnicamente lo sea y sus efectos y consecuencias sean especialmente graves Los mismos objetivos de prevención deben tratarse de forma diferente./p
p• bLos objetivos de las intervenciones deben ser realistas/b (y eso no supone ninguna renuncia). Debemos revisar los modelos preventivos. El objetivo de la abstinencia total no debe ser excluyente y la prevención debe plantearse de forma compatible con algún tipo de consumo. Que se consuma menos, que el inicio se produzca más tarde, que se prolongue durante menos tiempo, que se haga con menos riesgo, que tenga menos importancia en la vida de las personas, etc., también deben ser objetivos preventivos./p
p• bLos jóvenes no son los únicos que consumen (y no son tan diferentes)/b. La percepción de los jóvenes no es diferente a la de los adultos. Es una percepción ambigua y ambivalente que se mueve desde el rechazo teórico y genérico a la comprensión y tolerancia (no es para tanto) de determinados consumos en situaciones concretas./p
pEn los últimos veinte años, todas las organizaciones que nos dedicamos a la prevención de los consumos de drogas en España hemos desarrollado estrategias y actuaciones preventivas que han puesto el énfasis en las sustancias. Es decir, se ha hecho un especial hincapié en la información y sensibilización sobre los riesgos que implica cada consumo de drogas en el convencimiento de que las estrategias informativas destinadas a elevar la percepción de riesgo lograría contener el aumento en los porcentajes de jóvenes consumidores./p
pSin embargo, y según recientes investigaciones de la FAD, los jóvenes españoles afirman mayoritariamente que conocen los riesgos implícitos, pero que deciden asumir las posibles consecuencias para sentirse integrados y por la percepción social de que es normal consumir a su edad en momentos de ocio y diversión, así como por la funcionalidad de las sustancias para esos fines./p
pA raíz de esta consideración, la FAD plantea un importante cambio en las estrategias preventivas: desplazar el foco de atención de las sustancias (y sus riesgos) a la persona, atendiendo a un doble nivel:/p
pa. Vertiente individual: La FAD propone que las estrategias preventivas se orienten hacia la capacitación autónoma desde edades tempranas para que adolescentes y jóvenes puedan tomar sus decisiones con menor vulnerabilidad y mayor autonomía. Aquí la educación emerge como una herramienta privilegiada que la FAD ya viene utilizando desde hace unos años. La FAD apuesta, en el ámbito individual, por la vía educativa./p
pb. Vertiente social: La FAD considera que resulta imprescindible prestar una atención especial al contexto social en el que las personas viven y que condiciona la existencia de los consumos. Sabemos que el entorno tiene una influencia notable en el ámbito de los consumos y, por ello, debemos comenzar a reflexionar y a plantear acciones, caminos, a través de los cuales pueda ser posible minimizar los problemas derivados de los consumos de drogas en nuestra sociedad. Es preciso analizar y reflexionar sobre aspectos relacionados con los estilos de vida, las jerarquías de valores existentes en nuestra sociedad, sobre las prácticas dominantes de ocio y diversión, sobre las propias normas que pretenden regir las conductas, etc. Debemos evaluar críticamente muchos aspectos de nuestra realidad. La FAD va a trabajar sobre estas cuestiones e intentará promover un debate social sobre ellas, en el convencimiento de que la prevención de los problemas de las drogas no puede olvidar el contexto social en el que se producen./p
pa href=”http://faccc.tumblr.com/post/117276833/dec-logo-de-la-fad”Sigue en Decálogo/a/p