(via skunkfunker)

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Moneda cannábica con hoja de marihuana de la república de benin
La república africana de Benin ha emitido una moneda dedicada a la Cannabis Sativa (la planta de la Marihuana) dentro de su serie de monedas Plantas Famosas del Mundo. Esta serie de monedas de coleccionista, que incluye también la rosa o el lirio, ha incluido el Cannabis por sus utilidades terapéuticas.
La moneda en cuestión tiene un valor facial de 100 CFA (Francos Centro-Africanos) equivalente a unos 0.15€. Entre otras peculiaridades, esta moneda contiene un dibujo de una hoja de Cannabis Sativa a todo color y, cosa aún más sorprendente, olor a marihuana.
El olor ha sido sintéticamente simulado por maestros perfumeros y no contiene substancias psicoactivas. Al rascarlo se libera el olor de una forma más intensa pudiéndose repetir el proceso unas 40 veces antes de perder esta propiedad.
La moneda esta hecha a partir de una oblea de 27gr. de peso de una aleación de Níquel y Cobre recubierto de una capa de Plata.
La tirada de esta serie de monedas es de sólo 2500 unidades, siendo considerada una buena inversión, además de por su evidente interés para los amantes de los derivados de Cannabis. Su precio de venta oscila entre los 60 y los 70 dolares amreicanos. En muchos sitios de venta de monedas de coleccionista se encuentran agotadas aunque, buscando un poco, aún se pueden conseguir.
Fuente:
Entrevista realizada a Martín Barriuso en Radio Euskadi sobre la MMM 2010, cultivo, drogas en general…
Para instalar el audio en tu web.
Entrada original en Cannabis y más. Visítanos para más información.
Visita la videoteca de Cannabis y más.
Entrevista realizada a Martín Barriuso en Radio Euskadi sobre la MMM 2010, cultivo, drogas en general…
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“Graffiti en Rojo” es un programa de Radio Euskadi dirigido por el periodista Juan Carlos de Rojo. El pasado 10 de mayo tuvo como invitado a Martín Barriuso, presidente de las FAC (Federación de Asociaciones Cannábicas) así como de la asociación vasca PANNAGH.
La entrevista es sin duda un interesante repaso a la situación del consumo de Marihuana y una fuente informativa de primera mano sobre la actualidad de las asociaciones de consumidores (Cannabis Social Clubs) en España.
Aquí tenéis el enlace con los 23 minutos de programa en “stream”: Marihuana 2010
Video de la manifestacion llevada a cabo por el grupo AMEC, Asociacion Madrileña de Estudios sobre el Cannabis, el 8 de Mayo del 2010
www.youtube.com/watch?v=DhIwMrqKGxg
Creado por la Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis - AMEC
Este año ALACANNABIS cumple su 10º aniversario. Sí, diez añitos dando caña! 10 añitos organizando Jornadas Cannabicas en la Universidad de Alicante por donde han pasado personajes tan ilustres como: Antonio Escotado (escritor), Ignasi Peña (psicólogo), Mario Bellandi (genetista de DSB), Carlos Bauso (psicólogo y psicoterapeuta), Fernanda de la Figuera y Martín Barriuso (presidentes FAC), Héctor Brotons (abogado); 10 años organizando la Marcha Mundial de la Marihuana en Alicante, 10 años organizando el día de San Canuto y 8 ediciones de LA COPA CANNABICA ALACANNABIS. En esta edición de la 8º Copa Alacannabis, hemos querido hacer una “fuckin party” a lo grande. Una fiesta para recordar durante mucho tiempo.
Tienes que haber decidido ya si vas a cultivar tu planta dentro o fuera, excepto el tiempo de la siembra, porque la siembra se realiza de la misma manera. Si decides plantar en el interior, puedes sembrar cuando quieras, si decides plantar en el exterior, tienes que hacerlo en el tiempo de la primavera.
Para conseguir los mejores resultados de germinación, te aconsejamos germinar las semillas de acuerdo a nuestros procedimientos, con el cual conseguimos más de un 95% de germinación en todas las variedades.:
1. Utiliza una habitación con una temperatura estable de 20°C (70°F)
2. Utiliza tierra con un indicador de pH de 7.0. ( o tierra para germinar que se puede adquirir en las tiendas de cultivo)
3. Coloca las semillas en un recipiente a 5 mm. de profundidad.
4. Es mejor si colocas cada semilla en un contenedor pequeño porque después es fácil para pasarla a un contenedor más grande o al exterior. Manted 5 cm. de distancia entre las semillas cuando se encuentren en un contenedor grande.
5. Cuando termines de sembrar, debes presionar ligeramente la tierra, estimula el brote.
6. Pulveriza un poco de agua en la tierra. No debe estar ni muy seca ni muy húmeda.
7. Cubre el contenedor con un plástico transparente para lograr óptimos resultados.
8. Las semillas brotarán entre 1 a 10 días. Quita el plástico transparente.
9. Pon regularmente un poco de agua. Espera hasta que la superficie esté seca para poner más agua.
10. Después de 1 a 2 semanas, las semillas serán lo suficiente fuertes para colocarlas en un contenedor más grande.
En la empresa BIOPROTEC MEDITERRANEA hemos desarrollado una técnica de extracción en frío para obtener nuestro producto usando como materia prima Humus de lombriz. BLACK GOLD actúa como bioestimulante de los procesos naturales del metabolismo del cannabis, incrementando la actividad enzimática específica y constituyendo un factor determinante para la biosíntesis de los cannabinoides, especialmente de THC.
El humus que se consigue para elaborar este producto es obtenido a partir de un proceso de biodescomposición realizado por el Anélido Eisenia Foetida, lombriz roja californiana. Este oligoqueto es capaz de alimentarse de cualquier materia orgánica bajo unas condiciones de pH, temperatura y humedad determinados, pero los procesos beneficiosos para el medio que desarrolla la lombriz tienen distinto resultado según la composición química del alimento que procesen. Tras 2 años de estudios, y pruebas de campo y laboratorio, BIOPROTEC MEDITERRÁNEA ha desarrollado una dieta perfectamente equilibrada para optimizar las funciones que esta lombriz desarrolla en su lecho de cría. Esta dieta está conformada por una selección de ciertos tipos de residuos de origen vegetal y mineral así como de cantidades necesarias de alga marina de la especie Ascophyllum nodosum.
Dentro de los tres eslabones o niveles tróficos de la cadena alimenticia: productores (vegetales), consumidores (animales) y desintegradores o mineralizadores (hongos y bacterias) son estos últimos los que ven limitada la disponibilidad de las sustancias simples liberadas por la descomposición de la materia orgánica. Para que el ciclo natural se cierre con éxito debe aumentar dicha disponibilidad y es en este punto donde actúan los organismos llamados “desmenuzadores”. Es la lombriz roja californiana la que actuando simultanea y conjuntamente con bacterias, actinomicetes y hongos consigue elaborar el humus de lombriz. De esta forma se consigue un humus que actúa como quelante de minerales dificultando la penetración de los mismos por lixiviación en los horizontes inferiores del suelo de cultivo.
La lombriz derrama, a través de los poros del dorso de cada anillo de su cuerpo, el líquido celómico cargado de enzimas. A este fluido se le atribuyen funciones bactericidas y fungicidas. En definitiva se obtiene un Humus con una carga de elementos fito-estimulantes (AUXINAS, CITOQUININAS Y GIBERELINAS) y de bacterias útiles a nivel de los pelos de las plantas, que se hallan ausentes o son insuficientes cuando la descomposición de las materias biodegradables se efectúa sin lombrices. Las Fitohormonas favorecen la estimulación en la síntesis de antioxidantes enzimáticos y no enzimáticos protegen la membrana celular proporcionan una defensa ante el estrés, lo que origina una mayor producción de resinas y cantidad de cogollo en la FASE DE FLORACIÓN. Además nuestro producto atempera el shock del trasplante estimulando y anticipando la germinación y enraizamiento tanto para semillas como para esquejes. También acelera el crecimiento en general así como el desarrollo de la planta, mejorándose la producción vegetal.
Tras el proceso de tratamiento de materia orgánica por la lombriz y su separación del lecho de proceso del humus se tiene, además de lo arriba comentado, una cantidad considerable de aminoácidos aportados de forma directa por la tasa de mortalidad de los individuos de las colonias de lombriz y por los cocones o huevos de esta especie que quedan sin eclosionar. Esta “carne” de lombriz posee proteínas en valores cercanos al 60%, con menos de un 10% de grasas, (HDL, o “colesterol bueno”). Aproximadamente el 20% del peso lo integran los hidratos de carbono (azúcares). Presenta además las vitaminas liposolubles A, D y E. De las vitaminas hidrosolubles se halla el complejo B.
BLACK GOLD proporciona defensas naturales ante el estrés de las plantas mediante balance hormonal, manteniendo la producción de Auxinas de la propia planta tanto a altas como a bajas temperaturas.
Los componentes de BLACK GOLD que actúan agrícolamente son:
- Extracto húmico total.
- Aminoácidos libres.
- Extracto de algas marinas. Ascophyllum nodosum.
- Fitohormonas naturales de procedencia vegetal.
El EHT (Extracto Húmico Total), ácidos húmicos y fúlvicos mejora notablemente las propiedades del suelo de cultivo. Contribuye a la formación de un estable complejo arcillo-húmico aumentando la capacidad de retención de agua y mejorando el proceso de intercambio catiónico. Así la conformación estructural del suelo se mejora en parámetros tales como:
- Formación de agregados.
- Velocidad y circulación del agua.
- Penetración de raíces.
- Resistencia a la erosión.
- Resistencia a la formación de costra superficial.
- Aireación.
- Gran capacidad de retención de agua.
- Proporciona nutrientes a los microorganismos del suelo, estimulando su actividad.
- Aumenta la capacidad del suelo para retener y almacenar los nutrientes minerales.
Ácido húmico
Los ácidos húmicos son unos de los principales componentes de las sustancias húmicas, las cuales son los constituyentes principales del humus, materia orgánica del suelo. Contribuyen a la calidad físico-químicas del mismo.
Las moléculas húmicas se asocian entre ellas en conformaciones supramoleculares mediante interacciones hidrofóbicas débiles a pH alcalino o neutro y también mediante puentes de hidrógeno a pH bajos.
La materia húmica es una estructura supramolecular de moléculas bio-orgánicas de tamaño relativamente pequeño (con una masa molecular <1000) que se autoensambla principalmente mediante interacciones débiles
AMINÁCIDOS LIBRES.
BLACK GOLD contiene 20 aminoácidos libres diferentes que conforman un 0.1% en peso del producto. Los aminoácidos provocan en la planta un desarrollo y vigor excepcionales debido a su actuación como potente bioestimulador del metabolismo general de la planta
EXTRACTO DE ALGAS MARINAS. Ascophyllum nodosum.
El extracto de algas marinas, con riqueza de componentes bioactivos promueven la germinación temprana y predispone a la planta para mejorar el estrés post-transplante, así como la estimulación de los procesos bioquímicos relacionados con el almacenamiento de nutrientes, pudiendo ser aplicado a través del riego.
Fucus vesiculosus (Sargazo vejigoso o sargazo vesiculoso).Es una importante fuente de yodo .Debe sus propiedades a varios principios activos: ácido algínico, otros mucílagos: la fucoidina, la laminarina y diversos carotenoides (factores provitamínicos). Tiene aceites esenciales y vitaminas A, B1, C, E y pequeñas cantidades de B12; sales minerales, especialmente iodo, potasio, bromo, sodio, magnesio, hierro, manganeso, cloro, fósforo, fucosa, azufre y silicio; proteínas y lípidos.
FITOHORMONAS NATURALES DE PROCEDENCIA VEGETAL.
Las fitohormonas naturales de procedencia vegetal que por definición son compuestos orgánicos producidos por vegetales que, en pequeñas cantidades, promueven o modifican algún proceso fisiológico. Estimulan la división celular.
Las fitohormonas estimulan la división celular y la biosíntesis de proteínas y enzimas, además están implicadas en todas las fases de crecimiento de las plantas, desde la formación de raíces hasta el desarrollo de los tallos, hojas, yemas florales, etc…
Las fitohormonas se clasifican en Auxinas, Giberelinas, Citoquininas, etc.
Auxinas
- Estimulan el alargamiento celular e influyen en la floración y fructificación.
- Favorecen en conjunción con otras fitohormonas la diferenciación celular, y por tanto, la formación de tejidos y órganos.
- Reproducción asexual. se utilizan para inducir la formación de raíces en los callos no diferenciados, sea por estacas, esquejes, así como para estimular la división de células.
- Amarre de fruto. aumentar el amarre de frutos
- Crecimiento de fruto. En la etapa de crecimiento por división celular de los frutos, puede estimular y aumentar el tamaño final del órgano.
- Otros. Algunos efectos adicionales observados con la aplicación de auxinas a los cultivos son: crecimiento de partes florales y estimular el flujo de fotosintatos.
Giberelina
Se producen en la zona apical, frutos y semillas.
Sus funciones son:
- Aumentar la elongación de las células.(a nivel celular).
- Interrumpir el periodo de latencia de las semillas, haciéndolas germinar.
- Inducir la brotación de yemas.
- Promover el desarrollo de los frutos (floración).
CITOQUININA
EFECTOS FISIOLÓGICOS EN LA CÉLULA
- Control del ciclo celular: Las citoquininas, en conjunción con las auxinas, controlan el ciclo celular de las células vegetales. Concretamente, determinan el comienzo de un nuevo ciclo y controlan la transición entre las fases antes del comienzo de la mitosis.
- Control de la diferenciación celular: regulan la formación y el desarrollo del tallo.
Distribuidor esclusivo para España GreenDevil Distribuciones
Cuando la planta tenga ya unos dos o tres meses, notarás que le empiezan a salir unos pelillos blancos o unas pelotillas de donde nacen las ramas nuevas, son las flores. En el caso de las hembras, les salen dos pelillos blancos formando una uve, aunque hay algunas especies a las que los pelos les salen marrones o morados. En los machos les salen unas pelotillas, que son una especie de bolsa en la que se encuentran los granos de polen que polinizará a nuestras hembras. Las primeras flores suelen aparecer a partir del octavo o noveno nudo desde la base cuando la planta ya ha formado doce o más nudos. Las flores crecen tan juntas que forman cogollos cubiertos de pelos blancos (pistilos). La punta de la planta da lugar a la “cola”, palabra castellana con la que en América denominan al conjunto de cogollos que al crecer tan juntos llegan a formar uno muy grande y alargado con forma de cola (el mayor cogollo y de más calidad). Las puntas de las ramas principales también forman colas pero de menor tamaño. Por lo general la proporción de machos y hembras es 1:1, es decir, por cada dos plantas una será macho y otra será hembra, aunque si cuando nacen y crecen hace buen tiempo suelen salir más hembras que machos y cuando hace malo o no se riega bien suelen salir más machos. Como ya sabréis, lo que nos interesa es que nos salgan el mayor número de hembras posibles, ya que son las que más THC (tetrahidrocanabidol ), sustancia psicoactiva de la planta que en los machos es mucho menor su proporción que en las hembras y los cogollos de las hembras fecundadas también tienen menos potencia psicoactiva. Por lo tanto en cuanto estemos seguros de que una planta es macho, lo ideal sería arrancarlo, o por lo menos apartarlo de todas las demás plantas.
El fenómeno contemporáneo, en materia de marihuana, es el cultivo con luz artificial y automatización. Las extensiones plantadas a cielo abierto, en América, Asia, África y Polinesia, están dando paso a un agricultura de interiores, apoyada sobre motivos de seguridad (para el agricultor) y calidad (para el consumidor). Sin embargo, eso tiene poco de particular o relativo a la marihuana, porque marca un salto de la agricultura en general, comparable con el que va de la vieja máquina registradora al ordenador.
La palabra “hidropónico” (de hidros, agua, y pones, trabajo) designa un tipo de botánica que merecería llamarse “aeropónico”, ya que su elemento más destacado no es tanto el riego como la creación de un entorno general, y especialmente lumínico, cuya finalidad es proporcionar a cualquier tipo de planta un medio idóneo para desarrollarse y florecer. Combinando hallazgos científicos con progresos de índole más puramente técnica, esta forma de cultivo rinde una potencia superior o comparable a las mejores variantes conocidas usando tierra y aire libre.
El modelo fue perfeccionado por europeos e israelíes, unos para defenderse del brumoso frío y otros para evitar la aridez del desierto. Sin embargo, esos esfuerzos sólo acabaron de fructificar al difundirse nuevas lámparas y nuevos sistemas de anclaje para la raiz, gracias a los cuales es posible cultivar en periodos dos o tres veces más cortos una amplia gama de vegetales, obteniendo ejemplares de extraordinaria calidad, y ahorrando tanto agua como nutrientes en proporciones asombrosas. Lo esencial de esta técnica es optimizar el entorno donde crecerá la planta, evitando lo perturbador y ofreciendo generosamente lo bien aceptado. En otras palabras, se trata de convertir su vida en un edén. La reacción de las plantas a esa existencia no será menos positiva, deparándonos la oportunidad de imaginar qué suerte de humanos poblarían la Tierra si cada uno tuviese cubiertas sus necesidades y predilecciones de modo parejo.
Con todo, la jardinería es un campo -y un arte- que los varones suelen apreciar tarde, si alguna vez llegan a hacerlo. Las mujeres muestran a menudo más sensibilidad, aunque algo menos de interés por la parte eléctrica y digitalizada de la instalación hidropónica. Como esta botánica incluye ambos aspectos -el atento cuidado y el automatismo-, siendo también la manifestación más clara de desobediencia civil en materia de cáñamo, recordaré algunas nociones muy generales sobre la técnica, para que el lector juzgue por sí mismo.
Toda planta crece a partir de seis factores, que son luz, agua, nutrientes, aire, medio donde brotar y temperatura. Antes de que se inventara el cultivo en invernadero, y luego en interiores, estos seis elementos dependían enteramente del clima y la tierra, complementados por el campesino con alguna especie de abono; en el caso más elemental, los restos secos de la cosecha previa se queman, para usar esa ceniza como fertilizante (ya que contiene calcio y potasio). Pero veamos los factores uno por uno, ya que ese repaso permite describir las pautas y el instrumental en juego.
1) La luz es imprescindible para producir clorofila e hidratos de carbono; sin ella, el follaje se vuelve amarillo y la planta muere. No obstante, el mundo verde sólo usa parte del espectro luminoso, y sobre todo las longitudes de onda que vemos como azul y rojo. La agricultura estuvo muy limitada hasta descubrirse lámparas casi comparables a la luz solar en intensidad y con el debido espectro de color, pues sólo entonces pudo comprobarse que las plantas agradecen un fotoperiodo -esto es, una proporción diaria de luz y oscuridad- muy superior al proporcionado por el sol en estaciones distintas del verano; concretamente, sabemos hoy que su tasa máxima de crecimiento acontece cuando recibe 18 horas al día de luz (dos más que el 22 de junio en nuestra latitud), y sabemos también que el florecimiento es óptimo cuando en esa etapa de su vida recibe 12 horas.
Por supuesto, si la fuente lumínica es artificial no hay nubes, nieblas, tormentas o accidentes del terreno que atenúen su recepción durante la jornada; todo el problema de sustituir -o complementar (si se trata de un invernadero)- idóneamente al sol se zanja situando el foco lumínico a la distancia conveniente de cada planta. Si está demasiado lejos, se estirarán como delgados filamentos en vez de crecer homogéneamente, y si está demasiado cerca quemará las partes más próximas, traumatizando a la planta. Dependiendo de los vatios de cada bombilla, la distancia idónea para lámparas potentes estará entre los 30 y los 60 centímetros.
Naturalmente, cuando la fuente de luz es fija y única -como una bombilla en el techo- las plantas desarrollarán mucho más sus partes superiores, y mucho menos el resto; eso sucede ya a cielo abierto, aunque en medida bastante menor. De ahí que una buena instalación suponga también focos horizontales (o uno móvil) de menor intensidad, para alimentar a las partes medias e inferiores. Para el cultivador hidropónico los verdaderos límites están en el calor y, finalmente, en el espacio disponible, porque las plantas se deleitan absorbiendo tantos lúmenes como queramos, pero las bombillas no deben abrasar ninguna de sus partes, y la temperatura del cuarto no debe rebasar ciertos niveles.
Las primeras lámparas útiles en agricultura fueron las de flúor, cuyo espectro es casi idéntico al solar, aunque les falte brillo para elevar sustancialmente el desarrollo de plantas hechas a mucho sol. Para jardinería de interior suelen usarse fluorescentes de rendimiento muy alto o VHO (very high output), que si bien consumen el triple de electricidad rinden el doble de luz, y resultan muy útiles para lograr que arraiguen esquejes, ya que el proceso de clonación está más expuesto al riesgo de abrasamiento por luz excesiva.
Más tarde aparecieron los cinco halógenos, cuyo principio no es el filamento incandescente sino una cámara donde el fluido eléctrico atraviesa cierto gas sujeto a gran presión, produciendo lo que se denomina una descarga de alta intensidad o HID (high intensity discharge). En recintos pintados de blanco por los cuatro costados, o revestidos por algún material reflectante, las lámparas de HID ofrecen una cantidad de lúmenes que no desmerece demasiado a los de un mediodía estival. Dentro de la categoría HID hay varias lámparas de haluro metálico, destacando entre ellas las que fabrican General Electric (Multivapor), Sylvania (Metalarc) y Philips/Westinghouse (Metal Halide). Sin embargo, las bombillas más eficaces -por lúmenes y duración- son las que combinan sodio, mercurio y xenón, llamadas habitualmente HPS (high pressure sodium), cuyo rasgo común es emitir un fulgor a medio camino entre el amarillo y el naranja; los HPS más vendidos hoy son el modelo de General Electric (Lucalox), el de Sylvania (Lumalux), el de Westinghouse (Ceramalux), el de Phillips (Son Agro) y el fabricado por Iwasaki, que tiene fama de ser el mejor por su excepcional rendimiento en luz azul.
Naturalmente, dichas lámparas se adaptan a una amplia gama de vatios, que van desde 35 a 1.000. Las de 400 vatios duran casi el doble que las de 1.000, sobrecargan menos los cables (previniendo cortocircuitos y quemaduras), y bastan para un metro cuadrado de cultivo; dependiendo del tamaño final de cada planta, en esa extensión caben tres, ocho y hasta más ejemplares. Rasgo común a toda lámpara de HID es ir acompañada de una caja que incluye condensador y transformador, lo primero para proporcionar una carga intensa y rápida, y lo segundo para controlar el libre flujo de corriente dentro de la bombilla; es habitual que incluya también un fusible muy seguro. El precio conjunto de lámpara y caja -para 400 vatios- varía en función de fabricantes y países, aunque en Estados Unidos y Holanda ronda los 300 dólares; en España los precios pueden ser considerablemente más altos, y también más bajos, pues los vendedores ignoran aún la picaresca de su mercado; separadas, una bombilla, el transformador y el condensador pueden costar entre 10 y 20.000 pesetas. Cada lámpara suele incluir dos bombillas, una con el espectro lumínico ideal para crecimiento y otra con el adaptado a floración. También es imprescindible una pantalla reflectora, hecha de metal resistente al calor, que suele ir aparejada al equipo y puede adoptar formas diversas.
Estos prodigios de brillo tardan tres o cuatro minutos en alcanzar su plena descarga de energía, y ponerlos en marcha toma dos o tres veces más tiempo cuando están recién apagados. Si bien las bombillas son muy resistentes antes de empezar a usarse, el régimen de elevada temperatura al que trabajan las hace bastante frágiles para lo sucesivo. Una vez encendidas, por ejemplo, algunas gotas de agua que toquen el cristal pueden hacerlas implosionar, y también es posible que -en frío- las averíe irreparablemente una mera sacudida brusca. Como soportan mal los cambios de tensión eléctrica -sobre todo cuando llegan al apagón-, una cautela fundamental es desenchufarlas cuando eso se produzca, y no volver a enchufarlas hasta 10 ó 20 minutos después, cuando ya se hayan enfriado. A pesar de estos inconvenientes, dicen que el empleo cuidadoso asegura una vida media de 24.000 horas para las bombillas de 1.000 vatios, lo cual significa funcionar cinco años a una tasa de 12 horas/día. No obstante, es más realista cambiar de bombillas cada año, porque cuestan unas 5.000 pesetas y van perdiendo lúmenes con el tiempo.
Dado el costo de cada lámpara, es absolutamente recomendable complementar su acción con un temporizador, que puede adquirirse por apenas nada, tanto en Europa como en nuestro país. El temporizador no sólo evita enchufar y desenchufar la caja, sino que permite planificar durante días, semanas o meses el fotoperiodo, encendiendo y apagando a la hora prevista. La automatización redondea las ventajas de ese sol particular, que el agricultor hidropónico pone al servicio de sus necesidades.
Queda, por último, asegurar el circuito eléctrico con una instalación que evite sobrecargas y fugas. Cualquier tacañería en este capítulo es un ahorro del loro, que puede desembocar en fallos, incendios e incluso descargas mortales, porque la hidroponía supone una presencia constante de agua. La caja de una lámpara HID contiene, por ejemplo, un condensador que puede acumular cargas extremadamente altas durante meses, y ahorrárselo -comprando el condensador y el transformador por separado-, es cosa reservada a peritos; naturalmente, la caja no debe rozar el suelo ni otras zonas de posible humedad.
Por otra parte, un equipo de 400, 600 o 1.000 vatios es poca cosa comparada con los electrodomésticos más habituales; una plancha o un horno eléctrico, por ejemplo, consumen 1.200 y 1.400 vatios respectivamente; el lavaplatos consume hasta 2.800 en ciertos momentos. Un hogar actual modesto mueve intensidades cinco o seis veces superiores, y soluciona su funcionamiento con cables de suficiente grosor, raquetas para enchufes múltiples y una pluralidad de circuitos, cada uno dotado de su fusible, listo para saltar cuando se superan ciertos amperios¹.
2) El flujo de agua -llamado corriente de transpiración- es tan esencial para una vida vegetal como la luz. Los capilares de la raiz absorben agua, nutrientes y oxígeno del suelo, transportándolos desde el tronco hasta las hojas. Parte del agua se emplea para la fotosíntesis, mientras otra parte devuelve a la raiz azúcares y almidones producidos por la planta.
La proporción de acidez y alcalinidad del agua se mide con el factor pH (1 es máxima acidez, 14 máxima alcalinidad), que no debe ser inferior a 5,5 ni superior a 7 para plantas que crecen sobre tierra, aunque las de cultivo hidropónico rinden más con un nivel 6-6,5. Toda buena tienda de jardinería vende medidores digitales de pH, que son los más sencillos de usar; en su defecto hay medidores electrónicos o, en el peor de los casos, papel de tornasol con las instrucciones adecuadas para su empleo. El agua del grifo suele contener niveles altos de cloro, que se evaporará dejándola reposar un par de días en algún recipiente abierto.
Más grave es la proporción de azufre y sales alcalinas, porque la sal liquida a cualquier planta a partir de cierta concentración. Hasta hace relativamente poco, el cultivador debía recurrir a procedimientos inseguros para elevar o disminuir el pH -como vinagre blanco, cáscaras de huevo pulverizadas o ceniza-, pero hoy es sencillo comprar líquidos que realizan esas dos funciones con precisión y comodidad. Como bien saben quienes tienen peceras, el exceso de acidez se solventa con pequeñas cantidades de bicarbonato sódico (vieja cura para el ardor de estómago), y el defecto con salitre.
En agricultura tradicional uno de los problemas, especialmente en el caso de plantas pequeñas, es demasiado riego, que pudre la raiz y corta el suministro de oxigeno hacia los tallos. Sus síntomas son hojas rizadas y amarillentas, suelo empantanado, hongos y desarrollo lento. Pero la hidroponía avanzada -hecha sobre medios no terrosos- suprime esa molesta posibilidad; cualquier exceso de agua va siendo drenado, al resbalar sobre materiales como lana de piedra o arcilla expandida, según veremos. El problema contrario -la falta de riego suficiente- es una plaga milenaria para todo tipo de campesinos, que se agrava en función de algunos suelos, incapaces de retener la humedad. Pero la hidroponía es muy económica, hasta el extremo de que un tanque con veinte litros basta para irrigar un metro cuadrado de terreno -durante siete o diez días (dependiendo del tamaño de las plantas)-, pues esa agua es reciclada continuamente.
3) Se conocen hoy 16 nutrientes necesarios para la vida vegetal, que suelen clasificarse en tres categorías. Nitrógeno, fósforo y potasio son llamados nutrientes primarios o macronutrientes, debido a su específico papel. El nitrógeno regula la producción de proteinas y es primario en el crecimiento de hojas y tallos. El fósforo es imprescindible para la fotosíntesis, y asegura el mecanismo de transferencia energética dentro de la planta. El potasio es esencial para la producción de azúcares y almidones, así como para la división celular.
Elementos secundarios son el magnesio (fundamental para absorber energía lumínica, y neutralizar residuos tóxicos producidos por la planta), y el calcio, sin el cual no es posible la producción y crecimiento de células, pues debe estar presente siempre en la punta de cada raiz, hoja o flor. Se llaman micronutrientes -por actuar en cantidades mínimas, básicamente como catalizadores para distintos procesos- siete elementos más: hierro, azufre, manganeso, boro, molibdeno, zinc y cobre. Esto no agota los elementos actuantes en el desarrollo vegetal, pero los restantes (aluminio, cloro, cobalto, iodo, selenio, silicio, sodio y vanadio) no suelen incluirse en las mezclas de nutrientes, al existir normalmente como impurezas del agua, o añadidos a otros nutrientes.
Puesto que la cantidad de nutrientes depende de cada terreno, y no es la misma para fases de germinación, crecimiento y floración, las fábricas de fertilizantes ofrecen una amplísima variedad de compuestos. Convendrá saber si están pensados para hidroponía sobre tierra, o para lana de roca o arcilla expandida, y sólo la experiencia permitirá al cultivador elegir entre marcas. Algunas ofrecen amortiguadores de fluctuaciones en el pH, y botes separados, con las proporciones consideradas ideales para crecimiento y floración, medidas en cucharas de té por galón de agua, que equivale a cuatro litros.
La técnica hidropónica más elemental consiste en un cubo provisto de un tubo, que se eleva o baja según proceda.
Aunque este elemental procedimiento funciona bien cuando es manejado por manos expertas, una técnica también sencilla pero más avanzada usa un tanque de nutrientes, que tiene tres elementos sumergidos. El primero es un calentador de acuario, encargado de mantener el agua en un margen de 18-24 grados. El segundo es un filtro/oxigenador, de acuario también, que cumple las finalidades indicadas por su nombre. El tercero es una pequeña bomba eléctrica, que eleva la mezcla de agua y fertilizantes desde el tanque a las plantas. La mezcla corre por un tubo de plástico transparente, del cual salen tubos más pequeños terminados por una pipeta de goteo, cuyo vástago se clava a muy poca distancia de cada planta, de manera que la pequeña boca de riego quede dirigida hacia el tronco. El otro extremo del tubo principal se ocluye con un tapón, y es imprescindible sellar muy cuidadosamente -mediante alguna cola, silicona, cinta de teflón, etc.- los agujeros hechos allí antes (con un punzón) para introducir los tubos más finos; en otro caso habrá fugas de agua, posible inundación y riesgo, entonces, de que alguien se electrocute.
La segunda parte de este sistema incluye -en su forma más elemental- una plataforma o mesa blanca donde reposan una o varias bandejas de plástico blanco también, con un agujero en alguna parte de su base, desde el cual retorna el agua al tanque; por supuesto, es imprescindible que el tubo o tubos de desagüe se hallen perfectamente sellados, para que ni una gota vaya al suelo. La plataforma debe hallarse a más altura que el tanque, a fin de que el agua retorne por simple peso. Pero las plantas no deben reposar sobre el fondo de las bandejas (que estará empapado casi constantemente), sino sobre bandejas más pequeñas, blancas también, con base de rejilla que asegure un drenaje constante, y alzadas un centímetro o poco más para evitar el encharcamiento de cada pie.
Actualmente, las tiendas especializadas ofrecen jardineras más cómodas, y muy baratas, cuyas acanaladuras evitan el encharcamiento, provistas además de un sistema simplificado de desagüe.
Un régimen común de riego es cinco minutos cada seis horas. Esto puede hacerse a mano, encendiendo y apagando la bomba cada vez, pero resulta tan engorroso como inútil. Todas las tiendas de bricolaje y jardinería venden distintos temporizadores, entre los cuales destacan los de tipo digital, pues permiten fijar ese programa -o cualquier otro- coordinándolo con el fotoperiodo, y asegurándose el cultivador de que cada planta recibirá la misma dosis de agua, a intervalos iguales. Los experimentados mantienen que la rigurosa precisión y coordinación de riego y fotoperiodo aumenta considerablemente los rendimientos. Desde luego, es evidente que estos plazos cortos de goteo permiten reciclar los nutrientes todos los días en periodos de 10-15 minutos, proporcionando a las plantas una máxima absorción de tales elementos.
Por último, debe tomarse en consideración que la mezcla de nutrientes no es tan inestable como el pH, pero ni mucho menos fija. Algunas buenas tiendas de jardinería tienen el medio más sencillo para controlar dicho asunto, que es un medidor digital prácticamente idéntico en aspecto a los medidores digitales de pH, llamado tester o pluma de DS (dissolved liquids).
Al igual que el medidor de pH, el de DS tiene al dorso un tornillo que permite afinarlo, y viene acompañado por una solución pensada al efecto (pues si su electrodo la toca debe marcar 100). Una vez calibrado, basta sumergirlo en el tanque y oprimir el botón situado en la parte superior para obtener cierto número, que se compara con la medida óptima en cada periodo: 60-80 para germinación, 130-190 para las dos fases siguientes. La ventaja de ciertos nutrientes es ofrecer tres mezclas distintas (Micro, Grow y Bloom), especificando las proporciones relativas de cada una por litro, para cada fase de la planta.
A fin de obtener la concentración deseable procede, entonces, añadir tantas cucharas de té como haga falta, o bien diluir la mezcla añadiendo algo más de agua; más precisa y rápida que una cuchara es una jeringa de plástico, graduada por centímetros y cucharas.
4) El aire respirable para animales en general, incluyendo a nuestra especie, es un regalo del mundo botánico. A través de sus estomas -poros microscópicos de las hojas-, las plantas absorben anhídrido carbónico y oxígeno, pero devuelven mucho más de lo segundo (salvo durante la noche), cosa que hace la atmósfera respirable para el animal. Como el animal hace lo contrario, exhalando ante todo anhídrido carbónico, la atmósfera es respirable para las plantas.
Esta estrecha complementariedad sugiere de inmediato un inconveniente grave para cualquier jardinería de interior. Las plantas necesitan aire fresco, que -salvo en zonas altamente castigadas por la polución- resulta mucho más abundante a cielo abierto. Por otra parte, a cielo abierto pueden producirse toda suerte de meteoros destructivos (granizo, heladas, lluvia excesiva o demasiado fría), entre los cuales destaca el viento, capaz de arrancar, secar, aterir y hasta quemar las plantas.
Como el riego gota a gota se produce a pocos centímetros de la raiz, el resto aéreo de la planta pide algo equivalente a una lluvia tibia, cosa que se consigue pasando un paño húmedo sobre hojas y tallos, cuando menos una vez al mes, y mejor cada quince días. El sistema de espolvorearlas con un spray es delicado, ya que las bombillas de HID pueden estallar si son tocadas por cualquier tipo de líquido fresco mientras están encendidas; sin especial precaución, sólo procede hacerlo antes de encenderlas, pero entonces topamos con el obstáculo de interrumpir la fase de oscuridad, cosa que perturba su crecimiento.
Más fundamental aún que lavar la planta es conseguir un recinto ventilado, sin estratificaciones en la atmósfera, lo cual exige -en primer término- mover el aire con algún ventilador de giro. Un temporizador que lo encienda y apague no necesita ser digital, y por eso mismo resultará muy barato, aunque tampoco sea demasiado engorroso encender el ventilador un par de veces al día, y dejarlo funcionando cinco o seis horas cada vez. Lo perfecto es complementarlo con una ventana o un simple respiradero, y sólo cuando esto no sea posible -al tratarse de un sótano, por ejemplo- será preciso abrir el recinto de cuando en cuando; si la habitación no es grande, bastarán cinco minutos para renovar el aire completamente.
Un refinamiento adicional incluye generadores de anhídrido carbónico, que sientan a las plantas tan bien como nos sientan a nosotros bombonas de oxígeno puro, y cuyo funcionamiento puede automatizarse con temporizadores. Sin embargo, son artefactos aún caros, y capaces de calentar excesivamente el cuarto. La solución del ahorrativo será buscar otros sistemas para liberar anhídrido carbónico en la fase final de floración, porque aumenta mucho el crecimiento. Recomendable y barato es el desionizador -un generador de iones negativos- que purificará el aire; este elemento produce una atmósfera de frescura, con el aroma típico del campo después de un aguacero, y mejora la salud del jardín al neutralizar hongos, esporas y polucionantes. En realidad, es algo sano también para cualquier otra parte de la casa.
5) Las plantas han crecido durante milenios sobre tierra y otras bases orgánicas como turba o serrín, hasta que se inventaron medios inorgánicos como perlita o vermiculita (vidrio volcánico y mica, respectivamente, tratados a altas temperaturas), piedra pómez machacada o arcilla expandida, pues si tales medios se complementan con un riego rico en nutrientes las raices tendrán el adecuado drenaje, previniéndose hongos y asfixia. Esas y otras bases pueden adquirirse en cualquier tienda de jar dinería, combinadas ya con el abono que cada fabricante considera mejor. Conviene recordar que estos vehículos de crecimiento deben lavarse con agua antes de ser usados.
Sin embargo, la revolución actual se basa en algo que los antiguos hawaianos llamaban “cabellos de Pele” (una deidad volcánica), porque los fuertes vientos tropicales desgajan finas hebras de magma líquido, entrelazándolas luego como una especie de estopa, y desde hace siglos los criadores de orquídeas y otras plantas muy difíciles de cultivar emplean dicha base. Pero el uso de esta lana de roca (rockwool) en invernaderos y jardinería de intenor sólo se generalizó en Dinamarca hacia 1969, cuando los agricultores decidieron sortear con ingenio una prohibición impuesta por la CE a que el país cultivase forraje sobre tierra vegetal. Hoy buena parte de la jardinería hidropónica europea usa exclusivamente este medio, que se ha extendido también de modo espectacular en Estados Unidos, Canadá y Japón. Holanda, por ejemplo, tiene unas 4.000 hectáreas de invernaderos, que prácticamente en su totalidad emplean rockwool.
Las ventajas empiezan por el precio, comparado con los de turba o mantillo. Puede hacerse rockwool a partir de casi cualquier tipo de roca fundida, aunque el mejor se obtiene a partir de basaltos volcánicos, suprimiendo los aceites minerales hidrófugos que contienen. La marca más conocida es danesa, pero las hay japonesas, inglesas, francesas, holandesas, finlandesas, norteamericanas e incluso variedades australianas y coreanas. Lo fundamental es que se trata de un medio inerte, estéril, poroso y no degradable, que proporciona un magnífico soporte para la raiz y actúa también como depósito temporal de nutrientes, sin formar bolsas secas ni encharcadas. Incluso saturado de líquido, el rockwool mantiene un 20 % de oxigenación, gracias al gran porcentaje de aire que cabe entre sus fibras. Según parece, ni el más perfecto de los suelos naturales, con el mejor de los abonos, puede igualar el rendimiento de este medio botánico².
El pH del rockwool ronda 7,8, lo cual aconseja bajar el pH del tanque a 5,5 para mantener la solución a 6,5 o algo menos. Aunque retenga entre 10 y 14 veces más agua que cualquier tierra, eso no evita una acumulación de sales; de ahí que sea conveniente renovar el tanque de nutrientes cada semana, e incluso anegar primero las plantas con agua sola o una dilución muy tenue (mediante un goteo de doce o quince minutos, o derramando algo como medio litro sobre cada pie), para barrer posibles depósitos de sal en cada raiz. La extraordinaria humedad de este medio hace que sus superficies expuestas a la luz se llenen de algas verdes (si están sanas) o negras (cuando se descomponen), cosa evitable cubriendo esas partes de plástico blanco; las algas no compiten con lo cultivado en cuanto a nutrientes, y sólo podrían perjudicar la cosecha en caso de pudrirse masivamente, debido a bacterias y virus. Para ese caso -poco habitual- hay algicidas químicos, que será oportuno usar muy restrictivamente si el jardín cultiva vegetales destinados a alimentación.
Innecesario parece añadir que el rockwool -como la arcilla expandida y otros suelos no orgánicos- funcionará peor que tierra para tubérculos, rábanos, espárragos o uvas, por ejemplo. Las cosechas más habituales de este medio son tomates, pepinos, pimientos, melones, lechugas, fresas, marihuana, orquídeas, rosas y otras muchas flores.
6) La temperatura, factor crucial del cultivo a cielo abierto, es otro capítulo en la hidroponía de interiores. Las plantas se desarrollan óptimamente entre 22 y 24 grados, pero admiten -sin sufrir- que el ambiente descienda hasta 15 durante la oscuridad, y se eleve hasta 32 e incluso 38 en la fase de máximo calor.
Salvo en zonas gélidas, el cultivo de interiores (sea en un sótano, un ático o cualquier otro cuarto) tendrá pocos problemas, debido a las condiciones aislantes del inmueble y el calor añadido de las lámparas HID. Evidentemente, si hace demasiado frío será preciso añadir a la habitación una estufa. Problemas superiores puede ofrecer un ático en verano -pues generar frío resulta bastante más caro que generar calor-, pero siempre es posible interrumpir el cultivo durante la canícula, o avenirse al acondicionador de aire. Lo único seguro es que el rendimiento se reduce progresivamente, a medida que la temperatura abandona el margen ideal de 22-24 grados; aunque bajar hasta los 10 es más duro para la planta que sufrir una media de 30-32, ambas cosas deberían evitarse.
Cultivadores profesionales, y perfeccionistas, emplean termostatos de frío/calor, que disparan una cosa u otra según convenga, manteniendo regímenes distintos para el día y la noche (lo cual ahorra energía eléctrica. Se sirven también de humidificadores y deshumidificadores automatizados, para conservar un margen de humedad próximo al 50-60 %, que estimulan la transpiración de las plantas y previenen el desarrollo de hongos. Sin embargo, es bastante más barato comprar un simple higrómetro, y aumentar la humedad con un cubo de agua o varios, dependiendo del tamaño del cuarto cultivado. El exceso de humedad es menos frecuente, porque tanto el ventilador como las lámparas HID secan el aire, pero la humedad excesiva debe combatirse para evitar luego -en la fase de floración, cuando las plantas han crecido al máximo, y absorben mucha agua- el empleo de fungicidas.
Para el cultivador bisoño, el problema más concreto consistirá en elegir bien sus semillas, pues moviéndose en espacios cerrados necesita plantas de tamaño tan homogéneo como sea posible; si unas crecen un metro más que otras, será imposible usar de modo ecuánime la luz vertical, y para evitarse cuartos de techo alto muchos profesionales prefieren ejemplares de pequeño tamaño (tipo big bud, swiss y otros), aunque su rendimiento en THC sea algo menor también.
Estas someras indicaciones sobre cultivo hidropónico se completan con una mención a los clones, que tienen especial importancia cuando la planta no es hermafrodita, y el cultivador busca o bien machos o bien hembras. El caso resulta especialmente crítico en materia de cáñamo, pues la proporción de THC presente en las inflorescencias femeninas es incomparablemente más alta. Si el cultivador no busca un banco de semillas, arrancará los machos tan pronto como vayan apareciendo. Pero las semillas de alta calidad -tipo super-skunk, northern lights, silver pearl, purple haze, hawaiian indica, big bud, jack herer y otras- son caras (hasta 6 ó 10 dólares por unidad, que pueden llegar a los 30 para la AK 47, capaz de brotar y recogerse en la mitad de tiempo que otras), y -salvo excepciones³– no puede saberse a prioi cuántas plantas producirán de cada sexo. Lo ideal entonces es poder reproducir el sexo deseado mediante esquejes, liberándose el agricultor tanto de plantas polinizadas como de adquirir semillas para cada nueva siembra.
Por otra parte, la reproducción mediante esquejes -la clonación- resulta bastante más difícil en ciertas plantas (como el cáñamo, por ejemplo) que la germinación. Cualquier poda y posterior siembra hecha a estos fines supone convertir una ramificación dotada de hojas en algo que debe desarrollar una raiz, modificando todo su quimismo, y un cambio semejante tiene más probabilidades de fructificar en fase de crecimiento que en fase de floración. De ahí que los expertos tengan un segundo espacio o recinto adaptado a la obtención de clones, porque el proceso de arraigo es más lento (de una a cuatro semanas), exige una humedad bastante superior (próxima al 80 %), y se verifica mejor empezando con fluorescentes de gran rendimiento (durante 24 horas) que con lámparas HID. De hecho, todo es más delicado en ese caso, desde la ventilación al exceso de riego. Aunque una buena tienda de jardinería dispondrá de gelatinas y nutrientes específicos para facilitar el proceso de clonación, sólo experiencia y buena suerte asegurarán el éxito de la empresa.
A título genérico, supongamos que de una planta se separan algunos esquejes, cuidando de cortar a medio camino entre dos nudos o yemas, con una tijera bien afilada y siguiendo un ángulo de 45 grados.
Cada esqueje tendrá varias hojas, que al menos en parte habrán de podarse nuevamente, pues una o dos yemas deben quedar bajo la superficie, y otras dos por encima. A medida que van obteniéndose, los esquejes deben sumergirse en un vaso de agua tibia, para evitar que se aloje una burbuja de aire en el minúsculo agujero del tallo y bloquee la corriente de transpiración, pues si sucede tal cosa perecerán en 24 horas. Tras medio día de oscuridad, se humedecen o untan (según sea líquido o sólido el producto) unos segundos con alguna hormona de raiz -disponible en tiendas de jardinería- y se plantan sobre un rockwool de grosor y profundidad suficiente, donde con un lápiz o cosa análoga hayamos hecho antes un orificio adecuado a su diámetro y longitud. Lo inmediato es regar con una solución suave de vitamina B1.
Desde ese momento convendrá mantener húmedo todo el esqueje con agua tibia, calculando que aún no hay raices capaces de suministrar agua al tallo. Si la clonación ha funcionado, al cabo de una semana o algo más las puntas de las hojas amarillearán, se desarrollará una raiz y el esqueje empezará a crecer hacia arriba. La planta resultante será un calco de su planta madre.
Un último aspecto -ampliamente debatido hoy entre cultivadores hidropónicos- es si prescindir completamente de suelos orgánicos y luz solar produce plantas mejores en todos sentidos. El sector organicista lo niega, desde luego, alegando que la hidroponía pura crea variantes de extraordinaria psicoactividad, aunque más ásperas para el paladar. Reuniones de alto nivel agronómico, celebradas en Holanda bajo los auspicios del CIA (Cannabis in Amsterdam), el HMM (Hash-Marihuana Museum) y la DPH (Drugs Peace House), han acabado pareciéndose muchísimo a congresos de enólogos y catadores de vinos, donde la biomarihuana triunfa por estrechos márgenes.
Dos cosas parecen indiscutibles: 1) que todas las variantes actuales provienen de una sola planta hibridada, que se cultivó en interiores; 2) que el motivo de cultivar “cibernéticamente” no puede atribuirse a los cultivadores, sino al régimen legal en vigor. La clientela deseaba cáñamo potente, la policía estorbó su producción a cielo abierto, y el resultado está a la vista. Disponer de flores que alcanzan hasta un 14 % de THC -con las cuales puede hacerse un hachís potentísimo, como el dutch- es una consecuencia directa de la prohibición.
A pesar de la prohibición, se observa ya en Estados Unidos y Holanda una convergencia del cannabinófilo con el gourmet. Denominaciones de origen -como Borgoña, Burdeos, Alsacia, Rioja, Albariño o Chianti- equivalen a cepas hidropónicas, que -cultivadas o no sobre tierra- compiten como los propios mostos, atendiendo a precios, sabores y texturas. Si la potencia de las bebidas alcohólicas fuese lo decisivo, todo el mundo estaría bebiendo absenta y otros aguardientes próximos a los 70 grados, por no decir alcohol puro. Lo mismo cabe pensar de la marihuana y el hachís, en caso de que abandonasen el mercado negro.
Sea como fuere, la ingeniería genética y el cultivo hidropónico han abierto horizontes, creando variedades impensables hace apenas una década. Los bancos de semillas están ahí, abiertos a cualquier innovación. El aspirante a la autosuficiencia sólo tiene que conseguir buenas simientes, preparar su equipo y enterrarlas una a una en los cabellos de Pele que hoy se llaman rockwool, lana de roca. Clandestinos sacerdotes de la diosa Démeter cuidaron -y cuidan- de que ese acto fructifique.
Notas
1. La regla de oro para determinar posibles excesos es dividir por 220 (o 110, allí donde se empleee esa corriente) los vatios totales consumidos por cada circuito, sabiendo que a partir del 80% de su capacidad hay sobrecarga. Si el circuito tiene un fusible de 15 amperios, y en la habitación o habitaciones que cubre hay tres bombillas de 100 vatios, una plancha de 1.200 y una radio de 20, los 1.520 vatios divididos por 220 dan 6,9 amperior: no hay sobrecarga; cabe añadir una lámpara HID de 1.000 vatios, por ejemplo, pues la saturación de ese circuito comienza a partir de 12 amperios, y no se emplean más de 11.
2. Por lo demás, este material es tan tóxico para los pulmones como el amianto, siempre que esté seco, y por eso viene envuelto en plástico. Al anegarlo -haciéndolo manejable e inocuo- convendrá que el cultivador use una solución muy leve de los nutrientes a emplear, antes de depositar allí las semillas.
3. En efecto, algunos fabricantes hacen una preselección, y prácticamente todas sus semillas saldrán hembras. Suele ser el caso con northern ligths/haze 5, interpalm y herer.
Antonio Escohotado
LA CUESTIÓN DEL CÁÑAMO
http://www.escohotado.org
La cuestión del cáñamo, Barcelona, Ed. Anagrama, 1ª ed., 1997, pp.128-148
Es la plaga que más trabajo dan a los cultivadores de cannabis, siendo presentes en muchos cultivos de interior, por no decir todos. Se trata de unos bichitos minúsculos de no más de 1mm de grosor en forma de araña. Se alimentan succionando la savia de las hojas, dejando tras ello manchitas amarillentas en la zona donde atacan. Su detección se realiza a simple vista observando las hojas y comprobando si aparece alguna hoja moteada. Al principio de la infección se aposentan debajo de las hojas. Cuando la infección avanza algunos ácaros se desplazan a la parte superior de las hojas empezando a crear telas de araña sobre la superfície de las hojas que les permiten moverse con más rapidez. En la fase final, las telas de araña son tejidas entre las hojas adyacentes e incluso llegando a envolver la planta entera si las condiciones les son favorables. La vía de infección más común es por el tráfico de esquejes, siendo pues obligatorio pasar a los esquejes entrantes por tratamientos de desinfección.
Los daños que causan no son significativos a corto plazo, por lo que si se combate a tiempo no llegan a afectar a la planta. Los ácaros se desarrollan rápidamente con temperaturas altas y humedad baja. Con temperaturas de 15ºC raramente veremos progresar plaga alguna de ácaros. Con 20ºC las plagas se propagan con cierta facilidad, pero tardan un tiempo en tejer telas de araña (2 semanas). Por encima de los 25ºC hasta los 30ºC los ácaros se propagan a velocidad de vértigo, acelerando su reproducción. Por encima de los 30ºC más vale no cultivar. El rango de humedad favorable para los ácaros es desde el 0% hasta el 70%. La humedad es un enemigo del ácaro, frena su reproducción. Las humedades altas frenan el desarrollo de los ácaros pero favorecen el desarrollo de hongos, bastante más destructores que los ácaros. Hay ácaros macho, ácaras hembra y acaros prematuros (ninfas). Las hembras llegan a poner 100 huevos en su corta vida, que dura 30 días. Desde que nace una larva de ácaro pasan como mucho 11 días hasta que puede reproducirse. Esto quiere decir que al cabo de un mes desde que penetran los primeros ácaros tendremos una buena plaga establecida que se multiplicará exponencialmente.
Exterminar una plaga de ácaros mediante productos que actúan por contacto no es fácil. No sólo se deben destruir los ácaros sinó también los huevos. Existen multitud de acaricidas, pero sólo los más fuertes y tóxicos destruyen también los huevos. Los productos más fuertes son ideales para utilizar en la fase de crecimiento de las plantas, los residuos tóxicos que queden en la planta tendrán todo el periodo de floración para desaparecer. Una vez las plantas han pasado a floración es mejor utilizar productos ecológicos, que suelen ser más suaves. Los productos ecológicos especiales para combatir plagas de ácaros matan a los ácaros pero no los huevos, con lo que al cabo de unos días la plaga vuelve a aparecer. En la fase de crecimiento es fácil pues mantener los ácaros a raya mediante pulverizaciones con productos fuertes.
Para que el insecticida sea eficaz es importante que llegue a todos los rincones de la planta, sobre todo debajo de las hojas. Pulverizar bien una planta es difícil y laborioso. Cuando estas son pequeñas siempre se puede levantar la maceta con una mano ayudando así a rociar más fácilmente el envés de las hojas.
Cuando llega la floración, los ácaros se protegen dentro de los cogollos, siendo complicado hacer que el insecticida llegue a esos puntos. Además las plantas ya son más grandes y suelen tener un tiesto más grande, siendo difícil maniobrar. Las semanas que disponemos para cumplir el periodo de seguridad de los insecticidas son menos, debiendo utilizar productos con baja toxicidad. Todo esto suma a que no todos los ácaros son destruidos y mucho menos los huevos, siendo siempre necesaria una segunda aplicación al cabo de dos o tres días. Después de la segunda aplicación estaremos libres de una plaga seria por lo menos hasta un mes. También se puede hacer una tercera aplicación unos días después de la segunda si se quiere erradicar los ácaros completamente, aunque probablemente tampoco se conseguiría. Para erradicar una plaga de ácaros en floración se deberían realizar como mínimo un total de 5 aplicaciones, en intervalos de 2 a 5 días.
Control y prevención
Para prevenir su presencia, lo mejor es mojar a menudo el follaje de las plantas pulverizando con agua, con manguera, aspersión o en el caso de plantas de interior, con pulverizador de mano o la instalación de humidificadores ultrasónicos, aunque la dispersión de botes con agua por el armario de cultivo también puede dar algun resultado. También hay que tener cuidado con los abonos altos en nitrógeno (N), que favorece esta plaga debido a que que la planta crece mucho y con tejidos muy tiernos, ideal para que sean picadas por este parásito.
Remedios ecológicos:
Existen en el mercado distintos productos que nos pueden ayudar a luchar contra la araña roja, una vez se nos haya propagado la plaga, pero como mejor resultado dan estos productos es con la prevención, que es la única manera de mantener libres de araña roja nuestros cultivos. Por ejemplo:
* Extracto de aceite de neem (Ain thc, azaprot) (ver receta casera)
* Piretrina natural (expelex, pireprot)
* purin de ortigas con jabón potasico (urtifer con bioleat)
A parte de estos productos comerciales también existen sistemas caseros de lucha contra esta plaga, por ejemplo:
* Pieles de cebolla repartidas por el suelo de los cultivos, hace de repelente.
* Infusión de helechos diluidos en agua para aplicar a principios de primavera.
* Infusiones de ajenjo mezclado con silicato de sosa, rociando las especies en primavera y otoño.
Otra forma de control es el control manual. Consiste en limpiar el envés de las hojas con un algodón mojado con alcohol de farmacia diluido con agua al 50%, e ir limpiando asi todas las hojas, si nos decidimos por este sistema, deberemos de repetir la operación todas las semanas hasta el final del cultivo.
Depredadores Naturales
Existen en el mercado distintos tipos de insectos depredadores de araña roja:
* Amblyseius californicus: ácaro depredador de araña roja
* Feltiella acarisuga: cecidómido depredador de araña roja
* Macrolophus caliginosus: ninfas del chinche depredador contra araña roja
* Phytoseiulus persimilis: ácaro depredador de araña roja
Control Químico:
Desgraciadamente cuando la plaga se nos ha escapado de las manos y amenaza seriamente el desarrollo de nuestro cultivo, no nos queda más remedio que la lucha química. En este caso deberemos de buscar un acaricida que tenga una peligrosidad baja para la fauna y un plazo de seguridad corto. Funciona muy bien el acaricida Doble acción de Compo.
RECETA ACEITE DE NEEM
En la Argentina se encuentra muy difundido un árbol de la misma familia que el Neem, conocido como “Paraíso”.(Melia azedarach L.).
Estudios preliminares indican que extractos de hojas y semillas de paraíso, provocan disminución en el consumo de alimento, con efecto desuasivo, evitando la acción de los fago estimulante de la dieta, en insectos con aparato bucal masticador.
* No es tóxico para el hombre.
* No perjudica a los animales domésticos.
* No daña a los insectos benéficos.
* Es repelente, inhibe a la alimentación del insecto.
* No daña a las verduras.
* No dá mal gusto a las verduras.
¿COMO PREPARAR EL CALDO DE PARAISO?
1)Cosechar las semillas maduras de paraíso, cuando estén amarillas y arrugadas (abril-mayo).
2)Colocarlas a secar durante un mes al aire, pero no al sol.
3)Molerlas lo más pequeño posible (2mm) en un mortero ó sobre un lienzo con un martillo.
4)Almacenar las semillas molidas en bolsitas de politileno, papel o potes de un kilogramo de capacidad.
Conservar en un lugar seco y fresco, sin luz solar directa.
Su acción insecticida en estas condiciones es de 1 mes.
MOMENTO Y FORMA DE LA APLICACIÓN
Una vez detectada la plaga en el cultivo y de acuerdo a los umbrales de daño considerados, preparar el caldo 24 hs. antes de la pulverización, preferentemente al atardecer.
1- Colocar en un balde 75 gs. de paraíso molido por cada litro de agua.Ejemplo:
10 lts. de agua – 750gs. de paraíso molido
2- Mover la preparación regularmente.
3- Después de 24 hs., revolver, colar y aplicar inmediatamente, con pulverizador manual.
RECOMENDACIONES
-Filtrar la preparación tres veces con un lienzo fino(lavándolo antes de cada colada) sobre un colador común.
-Aplicar a las 24 hs. posteriores a su preparación, al atardecer, no durante el día, pues la luz del sol inactiva la acción del principio activo.
-Realizar, como mínimo tres aplicaciones sobre toda la planta, a intervalos de 7 días.
En primer lugar seleccionaremos la planta de la que se extraerán los esquejes, debería ser peferiblemente una planta adulta, sana y en fase de crecimiento; si la planta tiene deficiencias de algún tipo será más difícil enraizar el esqueje. Es ideal que la planta tenga un verde intenso (no oscuro) y que los peciolos no tengan tonalidades púrpura. Si no es así será mejor abonar durante unos días con un fertilizante completo antes de cortar los esquejes.
En segundo lugar se debe regar bien la planta para que se hidraten bien todos los brotes. Escogeremos las ramas donde realizaremos los cortes. Todas las ramas de una planta sirven, pero unas enraizaran antes y mejor que otras. Las mejores ramas para clonar suelen ser las de la parte media de la planta. Las ramas superiores tienen un tejido demasiado blando y es un poco más susceptible a coger hongos. Las ramas bajas también son aptas, pero tardarán algo más en crecer una vez hayan enraizado, debido a que las hojas son más reducidas.
La longitud del clon es importante. No debe superar los 30cm, siendo el tamaño óptimo de 20cm, con 3 ó 4 pares de hojas. Se pueden tomar clones más pequeños, con 2 pares de hojas o incluso un sólo par de hojas, pero son más delicados y tardan más en enraizar y crecer.
Una vez escogida la rama cortaremos uno o dos centímetros por debajo de la última hoja (o nudo). Si el esqueje tiene más de 2 (ó más) nudos podemos cortar las hojas del último nudo (para que el enraizamiento sea más rápido). Las raíces crecen con más facilidad en los nudos, aunque si utilizamos hormonas de enraizamiento las raíces crecerán también si no hemos pelado el último nudo.
Pasaremos las ramas cortadas (clones) a una botellita con agua en una zona oscura ; es conveniente que no les de la luz directamente, pero que tampoco esté bajo oscuridad completa; debe haber un punto luz de referencia para los esquejes para que orienten sus hojas; lo ideal es situarlos en una esquina del cuarto de cultivo, donde no haya mucha luz. Las ramas se acabarán de hidratar y orientarán las hojas hacia la fuente de luz. Una vez estén las hojas orientadas, cuando hayan transcurrido por lo menos 12 horas (aunque pueden estar 48 horas, más no es recomendable), se deben realizar los siguientes pasos antes de trasplantar al medio de cultivo. Sacamos las ramas de la botella de agua y realizamos los siguientes pasos sin interrupciones:
-Impregnamos bien la base del tallo incluyendo el último nudo con hormonas de enraízamiento, siguiendo atentamente las instrucciones que indique el envase. No hace falta que haya una buena capa de hormonas alrededor del tallo, con un poco hay suficiente, el exceso puede asfixiar el tallo y que este se pudra. Existen dos tipos de hormonas: en polvo y en gel, las dos funcionan bien.
-Cortamos limpiamente la punta de la base de la rama para que quede medio centímetro por debajo del último nudo, no más. De esta forma queda la base de la rama limipia de hormonas.
-Introducimos el esqueje en el medio de cultivo para que enraíce. Podemos utilizar lana de roca que es estéril y no ensucia, o tiestos pequeños con una mezcla de tierra. El esqueje se encuentra ahora en un momento crítico, ya que debe sobrevivir los próximos días sin raíces. El esqueje absorverá el agua que necesite para sobrevivir por las hojas, directamente de la humedad del aire. Para ello deberemos pulverizar a diario las hojas para que se hidraten. Durante los dos o tres primeros días puede ser necesario rociarlos varias veces al día para que no se marchiten. Si la humedad del aire es muy baja es posible que se produzcan bajas. Pero podemos fabricarnos un invernadero casero , se pueden utilizar los envases típicos de 5 litros, que cortados por la punta pueden utilizarse como invernaderos improvisados (bastante útiles) para los esquejes, esto aumentará la efectividad. En varios días ya no será necesario el uso de los envases de 5 litros. El invernadero debe ventilarse diariamente, un par de veces al día es ideal. Para ello se destapa el invernadero, se seca bien la tapa por dentro y se vuelve a tapar. Es importante secar la humedad que se acumula en la parte interior de la tapa.
-Una vez introducidos en el medio de cultivo (lana de roca o tierra) se colocan en el invernadero de forma que las hojas estén orientadas hacia la nueva fuente de luz. Si los corientamos mal nos daremos cuenta al día siguiente porque las hojas se retorcerán para orientarse correctamente, empleando para ello energía que podían haber empleado en enraizar; además las hojas se deteriorarán debido a la disminución de la fotosíntesis; si esto ocurre es mejor no reorientar la planta.
Si no se utiiza invernadero debemos estar atentos igualemente con la orientación de las hojas, prestando mucha atención a que las hojas no decaigan por falta de agua y rociándolas con agua cuando eso ocurra. Normalmente el enraizamiento sin invernadero es más difícil al principio, se suelen tener bajas y se debe rociar las hojas muchas veces al día durante los primeros 3 días. En invernaderos no hay que rociar nunca con agua, ya que habría un exceso de agua en las hojas, acabando por coger hongos.
-Iluminación necesaria: Para interior lo mejor es un par de florescentes grolux de 37watios cada uno (1.20m de longitud), aunque se pueden utilizar más cortos si el espacio es reducido. En exterior escogeremos una zona con bastante sombra, sin necesidad de luz artificial, y trasladando los esquejes progresivamente hacia zonas con más luz a medida que lo vayan permitiendo, si las hojas no desfallecen. En cultivos de interior es necesario ajustar el fotoperiodo de la iluminación para esquejes exactamente igual que el fotoperiodo utilizado para la zona de crecimiento, para evitar desfases cuando el esqueje sea trasladado a la zona de crecimiento. Si el fotoperiodo cambia de una zona a otra, existen variedades muy sensibles a pequeños cambios de fotoperiodo que pueden inducir a revegetaciones indeseadas.
- Cuando hayan pasado 3 días más o menos se destapa el invernadero parcialmente para aumentar la ventilación, y así acostumbrar a los esquejes a una menor humedad. Si los esquejes siguen desfallecidos al día siguiente es que pueden haber contraído un hongo en el tallo, en ese caso se comprueba el tallo de un esqueje para asegurar. A veces se infecta algún esqueje, pero si se infectan todos es que ha habido un exceso de humedad o que la cuchilla no estaba limpia.
-Cada día se debe comprobar la humedad del substrato, y no permitir que se seque, regando con previsión. Lo ideal es mantener una humedad intermedia del sustrato, y no saturarlo de agua, sobre todo si la temperatura es baja.
-En un periodo de 10 a 15 días los esquejes habrán enraizado, aunque a veces enraízan en tan solo siete días. Lo sabremos porque las raíces asomarán por fuera de la lana de roca o por debajo de la maceta. El tiempo de enraizado depende muchas veces del tipo de hormona utilizado, por lo que conviene probar varias marcas para comprobar las que nos son más efectivas.
-Si en 15 días los esquejes aún no han mostrado sus raíces, y son incapaces de aguantar sin invernadero y además se ponen amarillas las hojas, quiere decir que el invernadero se ha infectado con hongos en las hojas, o en el tallo, que puede haberse podrido
-Si el esqueje inicial procede de una planta en floración, el periodo de enraizamiento se puede alargar hasta 30 días, dependiendo de la cantidad de flor que haya. Una vez enraizado, el esqueje pasará a la fase de revegetación.
- Después de haber enraizado esquejes en el invernadero conviene realizar una limpieza con lejía, por lo menos si algunos esquejes han contraído alguna enfermedad, o se ha utilizado tierra como medio de sustrato, que deja más suciedad.
-Una vez el esqueje ha enraizado, prosigue el estado de crecimiento en estado adulto. Si se respeta correctamente el fotoperiodo de crecimiento y enraizamiento, siendo estos iguales, ningún esqueje revegetará. En tal caso podremos hacer crecer el esqueje unos días y tenerlo listo para floración (opción muy utilizada en el cultivo profesional dedicado a la alta producción). La opción más común es utilizar el esqueje para hacerlo crecer medio metro y poder sacar más esquejes, pudiendo mantener la especie, y sinó pasando la planta a floración. Es más fácil sacar buenos cogollos de una planta grande que de muchas plantas pequeñas.
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