Agravios

Dejadme que os cuente hoy un par de historias:
Juan vive con su madre, a pesar de tener 24 años ya, pero es que la vida está muy achuchada. Para ahorrar, Juan vendió su coche y se compró una moto, de cilindrada media, que le permitiera llegar pronto al curro y, de paso, divertirse los fines de semana. Juan es extraordinariamente prudente, siempre lleva casco y jamás hace locuras sobre ruedas.
Una noche, volviendo a casa de currar, un malnacido se cruza delante de su moto, y juan se destroza, literalmente, contra el coche. Muere al instante. El conductor del vehículo, solo sufre un leve esguince cervical.
La Guardia Civil somete al conductor del coche a la prueba de alcoholemia (no así a las de otros tóxicos), y da negativo. El forense, por contra, encuentra en el cadáver de Juan trazas de cannabis, por lo que Juan es declarado inmediatamente culpable del accidente. La madre de Juan se queda sola, y no percibe ni un euro por la muerte de su hijo.
Antonio es buzo profesional. No de estos que se van al Caribe a expoliar coral, sino de los que curran en dársenas, plataformas petrolíferas y puertos llenos de aceite. Bucea desde hace 10 años, y nunca ha tenido un accidente o susto bajo el agua. Antonio no vive con su madre pero, desde la muerte de su padre y de su único hermano, la sostiene económicamente.
Hace una semana, a Antonio le falló el regulador cuando estaba a 15 metros, recogiendo pruebas de tóxicos en un delta. Sus compañeros no pudieron hacer nada por él: cuando lograron sacarlo a la superficie, Antonio ya no respiraba.
Antonio era un tipo inquieto, y a veces se fumaba un peta de marihuana por la mañana para, como les decía a sus colegas, ‘templar el ánimo’. Hoy, el seguro ha negado a la madre de Antonio compensación alguna, alegando la condición de drogadicto (sic) de su hijo. Queda sola y sin recursos.
Ambas historias son absolutamente reales, una de ellas la conocí a través de los comentarios de este blog, y la otra me toca muy de cerca; me he limitado a cambiar los nombres, por respeto a los familiares.
Puestos a conocer nombres, me gustaría saber los nombres de los malnacidos que permiten semejantes injusticias. Los profesionales, los gobernantes, los jueces y los policías, responsables de estos agravios.
Malnacidos. Todos ellos, del primero al último.
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