Los niños y el charas
Escrito por DDAA el 31 Octubre 2007

«A pesar de que esa noche, y cualquier noche, pueden comprar bhang en las tiendas de gobierno, la marihuana es ilegal. Por eso estaba la policía cuando volvía de las plantaciones con diez gramos de excelente calidad fabricados por mí, y con otro poco que compré a unos niños. Los principios contra el trabajo infantil se hicieron humo ante la eventualidad de probar lo que hacían los niños, que todos sabíamos, era algo especial. Sus manos sudorosas, la piel suave, extraen lo mejor de las plantas. Los había visto hacer charas, y parecían divertirse, disfrutaban de compartir ese momento con la familia, los hacía sentir que cooperaban con el resto. Eran más inquietos, y no trabajaban sentados todo el tiempo, sino que caminaban entre las plantas y sin arrancarlas, les quitaban las hojas hasta la altura que alcanzaban, las frotaban y luego buscaban otra que les pareciera mejor. Era una pequeña competencia que mantenían entre ellos. Sabían que si se apuraban más de la cuenta les saldría un charas malo, tenían que controlar su ansiedad. Me ofrecían sus bolitas de charas a precios absurdos. Les pagué el doble de lo que pedían, para sobornar mi conciencia.»
Artículo completo en Enteogénesis
Charas, el hashish de los dioses
Fotos de Ovidio Fernández
Relacionada:
Holi Shit! (haciendo el indio)